Translate

Etiquetas


domingo, 13 de mayo de 2012

LA SITUACIÓN DE LA ECONOMÍA DE EE.UU. (y IV)



En anteriores entradas, hemos comprobado cómo existen indicios de mejora de la economía estadounidense que, aunque no son indicadores definitivos de una recuperación sostenida, sí que han permitido la reactivación del crecimiento, la mejora del empleo y una mejor situación de las finanzas públicas. A pesar de ello, sigue existiendo el importante problema de déficit comercial y la circunstancia asociada de aumento del endeudamiento, lo cual está relacionado con las dificultades no resueltas del sistema financiero norteamericano y la pérdida de valor del dólar.

A partir de estas premisas, a corto plazo cabe esperar que la recuperación económica se consolide, con la repercusión favorable que ello tendrá en el resto de economías del mundo. Hay pocas dudas de que el aparato productivo estadounidense continúa manteniendo buena parte de su vigor y dinamismo (como un dato elocuente, mencionar que el valor en bolsa sólo de Apple es superior al de todas las empresas españolas del IBEX-35: http://www.cotizalia.com/noticias/2012/04/10/apple-pulveriza-la-cota-de-600000-millones-de-dolares-de-capitalizacion-536/). El gran problema, sin embargo, es si el dólar podrá conservar su carácter de moneda de reserva o no. Y esta cuestión es indisoluble de los desajustes monetarios estructurales existentes a nivel internacional.

Estos desajustes monetarios estructurales son, básicamente, dos:

1.- La relación dólar-yuan.- En relación a los saldos comerciales de Estados Unidos y China, la tendencia en los últimos años, si hubieran operado las fuerzas del mercado, hubiera sido de fuerte apreciación del yuan y depreciación paralela del dólar. Sin embargo, la realidad no ha sido exactamente así.  Veamos los datos del tipo de cambio dólar-yuan desde el 8 de abril de 2004 hasta el 9 de mayo de 2012:






Por otro lado, observen los comportamientos, de signo claramente contrario, de los saldos de las balanzas de bienes y servicios de China y Estados Unidos, respectivamente:




(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada) 

Fuente: U. S. Bureau of Economic Analysis y Banco Mundial.


Según los saldos que se observan, el yuan tenía que haber manifestado una tendencia sostenida de apreciación frente al dólar. No obstante, a pesar de que dicha tendencia tiene lugar, en el gráfico del tipo de cambio se puede ver claramente que existen períodos de clara estabilidad de dicha variable (2004-julio de 2005, junio de 2008-junio de 2010), aunque lo natural hubiera sido la revalorización de la divisa china. El telón de fondo de este comportamiento es que las autoridades de dicho país asiático han frenado sistemáticamente la apreciación de su moneda con el fin de que ello se constituyera en un incentivo para mantener el crecimiento de sus exportaciones. Con ello, han alimentado uno de los desequilibrios fundamentales que se han producido en los últimos años: el no ajuste de la paridad dólar-yuan con el fin de que la misma se adaptara a la nueva realidad económica existente entre ambos países.  Actualmente, la gran incógnita es saber si el yuan va a adquirir el carácter de moneda de reserva junto al dólar o en sustitución del mismo o si los síntomas de frenazo de la economía china (junto a las tensiones que puedan surgir de su incierta evolución política) pueden hacer que esta moneda siga teniendo un carácter subordinado en el sistema monetario internacional.

2.- El carácter dual de la zona euro.- El otro factor de desequilibrio se localiza en la zona euro. Si observamos el comportamiento comercial de Alemania, su divisa, en principio, debería tener una tendencia de apreciación. Sin embargo, al compartir moneda con países con déficits comerciales (Francia, España, Italia…), además de los problemas que están atravesando las entidades financieras y las haciendas públicas de muchos países de la eurozona, la consecuencia es que el euro no acaba de adquirir el protagonismo que se presumía que iba a alcanzar. Así, si vemos la evolución del tipo de cambio euro-dólar en los últimos 5 años, deducimos claramente que, aunque con oscilaciones, al final del período conserva, prácticamente, el mismo valor que al principio:



Pero si reducimos el gráfico a lo sucedido en el último año, se detectan con nitidez los efectos de los elementos de incertidumbre que existen sobre la eurozona, que han provocado que el euro ceda valor respecto al dólar de modo inapelable:





Por ello, el euro, al igual que el yuan, tampoco se ha podido consolidar como moneda de reserva alternativa.

Una moneda que también podría cumplir ese papel es el yen, sobre todo tras su apreciación frente al dólar desde el año 2007:


Sin embargo, los problemas de la economía japonesa desde el estallido de su propia burbuja inmobiliario-financiera a principios de los 90, con una importante acumulación de deuda pública, son un serio obstáculo para un papel preponderante de su moneda.
Es necesario explicar las dinámicas existentes entre las distintas monedas para poder dibujar los diferentes escenarios que se dibujan de cara al futuro:

1.- ESCENARIO Pax Americana II.- Este escenario sería el del mantenimiento del dólar como moneda de reserva básica y eje del sistema monetario internacional. Las dudas sobre el euro, el yen y el yuan consolidarían a la divisa norteamericana como moneda-patrón. La economía estadounidense entraría en una senda de recuperación que serviría para crear empleo y mejorar la situación de su sistema financiero y de las finanzas públicas. Las dificultades para financiar el déficit comercial se verían paliadas por las entradas de capital procedentes del exterior amparadas en la confirmación del dólar como referencia fundamental a nivel mundial. Este escenario es posible, pero quizás no el más probable. Las circunstancias que dificultan este escenario, según vimos en la segunda y tercera parte de esta serie, son el fuerte endeudamiento que padece Estados Unidos y la pérdida de valor implícita que está sufriendo el dólar. Además, no se detectan elementos que puedan corregir el principal factor que alimentan esos hechos negativos: el déficit comercial.

2.- ESCENARIO AMERO.- El segundo escenario sería similar al primero, pero con una variante: el dólar sería sustituido por una moneda común para los países de la zona NAFTA, es decir, EE.UU, Canadá y México (http://www.libertaddigital.com/economia/wall-street-contempla-la-posibilidad-de-que-el-dolar-sea-sustituido-por-una-nueva-divisa-el-amero-1276349796/ y http://articles.marketwatch.com/2009-01-28/news/30749710_1_canadian-dollar-global-financial-system-canadian-natural-resources).  Esta hipótesis, en principio inverosímil, no ha sufrido nunca un desmentido tajante. Y lo sorprendente fue que Timothy Geithner, en marzo de 2009, no se mostró abiertamente en contra de la existencia de una nueva moneda de reserva internacional. ¿Es viable un escenario de este tipo? En mi opinión, en este momento no. Observemos la evolución de los saldos de las balanzas de bienes y servicios de Canadá y México en el período 2000-2010:



Fuente: Banco Mundial

A lo largo de todo el período considerado, México presenta un déficit sistemático en dicha balanza, mientras que Canadá presenta superávit hasta 2008 y en los años 2009-2010 pasa a tener una situación de déficit. En este contexto, los intereses de cada uno de los países difieren ostensiblemente. A Canadá y México, países para los que la cuestión de que su divisa nacional sea moneda de reserva no es relevante, su objetivo pasaría, en todo caso, por una depreciación cambiaria. El hecho de crear una moneda común le podría interesar a Estados Unidos para compensar la situación actual del dólar, acosada por el déficit comercial antes citado, creando un área monetaria única con países con superávit comercial. Aunque se hubiese podido plantear esta hipótesis con los datos hasta el año 2008 de Canadá, la coyuntura actual no permite que una estrategia de moneda común tenga visos de producirse, a menos que Canadá vuelva a tener un saldo positivo en su balanza de bienes y servicios y México varíe el signo estructural de la misma.

3.- ESCENARIO DEG.- Una posibilidad de la que se ha hablado muchas veces pero que nunca ha llegado ni a materializarse ni tan siquiera a proyectarse sería la creación de una moneda emitida por un organismo internacional que se convirtiera en referencia a nivel mundial. Lo más fácil sería utilizar como base los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (http://www.imf.org/external/np/exr/facts/spa/sdrs.htm). Los DEG son activos de reserva internacionales creados en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros. Su valor está definido a partir de cuatro divisas fundamentales: el dólar USA, el euro, la libra esterlina y el yen japonés. Si se quiere crear una divisa mundial, el medio más sencillo sería partir de los DEG, aumentar su emisión y que sirvieran de medio de pago y referencia en las transacciones internacionales. Aunque parezca utópico, un escenario de este tipo sería el que pudiera empezar a tener lugar dentro de unos diez años, una vez que se produjese el escenario más probable a corto plazo (que dejaremos para el final, para alimentar la intriga, básicamente…).

4.- ESCENARIO Patrón Oro.- Una solución que surge recurrentemente como vía de salida a los sucesivos desórdenes monetarios y financieros que sacuden la economía mundial es la restauración del patrón oro o sistema similar. Aunque resulta difícil imaginar que el volumen alcanzado por las transacciones comerciales y financieras a nivel mundial se pueda financiar con una masa monetaria dependiente exclusivamente de las reservas de oro disponibles, es una situación que pueda llegar a producirse si, como consecuencia de la continua expansión monetaria efectuada por los principales bancos centrales, se produce la desvalorización de las monedas respectivas y la pérdida de confianza total en ellas. Si creen que este escenario no está planteado como hipótesis, les recomiendo que vean este enlace: http://www.libertaddigital.com/economia/fekete-la-desconfianza-en-el-dolar-causara-un-colapso-monetario-1276371050/.

5.- ESCENARIO Euro II.- Este escenario implicaría la conversión del euro en moneda de reserva mundial. Sin embargo, no sería el euro en su configuración actual, sino un euro nuevo surgido de la ruptura de la Eurozona. La situación europea podría llevar a la salida de los países más débiles (Grecia casi seguro, ¿Portugal?, ¿Italia?, ¿España?, ¿Irlanda?, ¿incluso Bélgica y Francia?), y la creación de una nueva zona monetaria integrada por los países más fuertes en torno a Alemania (Holanda, Austria, países escandinavos…). Con independencia de los cambios geoestratégicos que ello supondría (si se llegara a romper el eje franco-alemán, ¿cómo afectaría ello a la política internacional de Alemania?), ello abriría el camino a crear un euro fuerte, que pudiese convertirse en la referencia monetaria a nivel mundial. Ello originaría una apreciación del euro, una depreciación paralela del dólar, una mejora (en consecuencia) del déficit comercial estadounidense y un cambio de posicionamiento entre las distintas potencias, cediendo poder Estados Unidos y ganándolo la nueva entidad política europea.

6.- ESCENARIO G-Zero World.- Este escenario es el que pienso que tiene más probabilidad de materializarse. En una carta reciente del conocido analista económico estadounidense (fíjense en ello, estadounidense) John Mauldin, publicada en su web Outside the Box (http://www.investorsinsight.com/blogs/john_mauldins_outside_the_box/archive/2012/05/08/a-leaderless-world.aspx), hablaba de una conferencia impartida por el profesor Ian Bremmer, politólogo estadounidense (fíjense en ello, estadounidense), especialista en la política exterior de su país. En ella, defendía la tesis de que nos dirigíamos hacia un mundo sin líderes. Si hace unos años, Estados Unidos, Europa Occidental y Japón eran las principales potencias, en los momentos actuales, todas ellas, están luchando para recuperar su dinamismo. En contraposición, potencias emergentes como China, India, Brasil, Turquía o los países del Golfo no acaban de alcanzar la posición para la que parecen estar preparados. En ese contexto, lo previsible es un mundo multipolar donde ningún país tenga un carácter preponderante y, como consecuencia indirecta, ninguna moneda sirva de eje para el sistema monetario internacional. Las conclusiones de Ian Bremmer se resumen en los dos párrafos finales de la conferencia (los subrayados son nuestros):

So what can America’s next president, Obama or Romney, and the country’s next Congress do about all this? They can accept that the world is changed, that this is not 1960, and that, at least for the time being, the architects of American foreign policy must learn to do more with less. More importantly, they can build a foreign policy that allows US policymakers, America’s military, American companies, and American investors to adapt to changing circumstances, partner where necessary, and innovate at every opportunity. They must also do something that Americans don’t do often enough: Invest for the longer-term future. They must rebuild the nation’s strength from within so that America can afford to be indispensable for the post-G-Zero world.

And I hope that US policymakers will find the courage to bolster the nation’s security by sharply reducing its debt burden. No reform that fails to trim the fat from America’s sacred cows can accomplish this goal. Deficits do matter, compromise is a virtue, and even a superpower must live within its means.

Para simplificar la traducción, la esencia de lo que dice es que, sea quien sea el próximo Presidente de los Estados Unidos, deberá afrontar que el mundo ha cambiado, que el país cuenta con recursos más limitados y que, con ellos, deben afrontar un contexto de rápidos y continuos cambios. El énfasis, por ello, deberá estar en la inversión a largo plazo y en la reconstrucción de América desde dentro (es decir, que, al menos de modo inmediato, el país debe mirar menos hacia el exterior y centrarse en sus problemas internos). A partir de esta perspectiva, seguir pensando en mantener déficits sólo generaría problemas y Estados Unidos debe adaptarse a actuar según los recursos disponibles.

Hay noticias que parecen confirmar que este enfoque es el que se está imponiendo (http://www.abc.es/20120427/internacional/abci-acuerdo-traslado-marines-okinawa-201204271256.html) y ello redundará en un dólar que irá perdiendo progresivamente su carácter sagrado de moneda de reserva a favor de otras divisas. Su depreciación subsiguiente irá aliviando el déficit comercial estadounidense y, con la recuperación de la senda de crecimiento, los desajustes se irán corrigiendo poco a poco. Pero no hay que engañarse: sin una referencia monetaria clara, la posibilidad de desórdenes monetarios y financieros se incrementará, con riesgos importantes (que pueden llevar, por la fuerza de los hechos, al escenario 4) y, antes o después, surgirá una divisa sobre la que pivoten todas las demás. Que sea el euro 2, el yuan, un yen renacido o unos DEG rediseñados, es algo que sólo el tiempo dirá…

No hay comentarios:

Publicar un comentario