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martes, 26 de junio de 2012

AUDITA, QUE ALGO QUEDA...










El pasado jueves 21 de junio, las dos auditoras independientes nombradas por el Gobierno, Roland Berger y Oliver Wyman, hicieron públicos sus informes sobre el sistema financiero español.


En la página web del Banco de España, figuran enlaces a ambos informes e información complementaria sobre los mismos:







http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/InformacionInteres/ReestructuracionSectorFinanciero/Ficheros/es/background_proc_eval.pdf



Esta auditoría ha consistido en la realización de un test de estrés a todo el sistema financiero español. ¿Qué es un test de estrés? Se trata de analizar, en términos de pérdidas y de quebranto subsiguiente en los recursos propios de una entidad financiera, los efectos de una situación económica negativa que pueda producirse. Una vez cuantificados dichos efectos, se evalúa su impacto sobre el nivel de capitalización del sistema y se comprueba si el mismo necesita o no una inyección adicional de recursos para restaurar el nivel de solvencia previo al acaecimiento de las circunstancias negativas supuestas. Con ello, se mide el grado de resistencia del sistema financiero evaluado ante una coyuntura desfavorable.



Esta no va a ser la única auditoría independiente a la que se va a someter el sistema financiero español, con el fin de disipar dudas sobre la claridad de sus cuentas. En los próximos meses, se realizará una nueva auditoría para realizar “un contraste de los procedimientos de estimación y anotación del deterioro de los activos de cada grupo bancario” (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/20/economia/1337549995.html).
 

En este punto, ya existe una primera salvedad que realizar sobre la secuencia de auditorías a llevar a cabo. Resulta obvio que, posiblemente, la que vaya a ser segunda auditoría, hubiera tenido que ser la primera. Es decir, en primer lugar, habría que haber comprobado si los métodos y criterios de contabilización están siendo los correctos. Ello hubiera despejado incertidumbres sobre los estados financieros de los bancos españoles. Posteriormente, una vez que se hubiera dado por sentado que los números eran fiables, se hubiera tenido que analizar el grado de resistencia de dichos bancos ante circunstancias graves de gran calado.


Tal como se ha hecho es como comprobar si un enfermo puede resistir una neumonía, sin saber si lo que en realidad tiene es apendicitis.


A partir de esta base, los resultados de los test de estrés se pueden resumir en los siguientes puntos:


1.- Se establece un escenario macroeconómico base y un escenario macroeconómico adverso. Ambos escenarios se sintetizan en los cuadros adjuntos:






(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada) 

Fuente: Banco de España


(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada)  

Fuente: Banco de España


Para estos escenarios, frente al Programa de Evaluación del Sector Financiero del FMI (FSAP) – http://www.imf.org/external/np/vc/2001/022301s.htm-, que abarca un período de dos ejercicios, se ha tenido en cuenta un horizonte temporal de 3 años. Además, para el escenario macroeconómico adverso, se han fijado previsiones más negativas que las realizadas por el FMI.


2.- El ámbito de aplicación de la auditoría va más allá del crédito a promotores inmobiliarios, al abarcar, también, el crédito a hogares y a empresas no financieras y no inmobiliarias. Por tanto, cubre todo el espectro de la cartera crediticia susceptible de generar quebranto patrimonial a los bancos.


3.- Para Oliver Wyman, en el escenario macroeconómico base, las necesidades de capital de la banca española estarían en una horquilla entre 16.000 y 25.000 millones de euros. En el escenario adverso, la horquilla estaría entre 51.000 y 62.000 millones de euros.


4.- Para Roland Berger, en el escenario base, las necesidades de capital serían de 25.600 millones de euros. En el escenario adverso, ascenderían a 51.800 millones de euros.
 

Es decir, la cifra mínima a considerar sería de 16.000 millones de euros y la máxima de 62.000 millones de euros. En cualquier caso, por debajo de los 100.000 millones de euros, que es el importe de la línea de crédito aprobada por el Eurogrupo para España. Por tanto, la cuantía de esta línea de crédito sería suficiente para cubrir las posibles necesidades de ampliación de recursos propios de los bancos españoles.


¿Qué podemos decir de estas auditorías? Teniendo en cuenta la primera salvedad antes realizada, sí que habría que tener en cuenta dos aspectos diferentes:


1.- En primer lugar, las cantidades que manejan ambas auditorías parecen bastante razonables. Hay que tener en cuenta que con las provisiones ya realizadas y a las que obligan los Reales Decretos-Ley 8/2012 y 18/2012, buena parte de las pérdidas a cubrir estarían cubiertas con las partidas contables correspondientes. Asimismo, con los beneficios de las entidades sin problemas también se generarían recursos adicionales para absorber los quebrantos derivados de operaciones impagadas. De este modo, a partir de la información disponible, todos los cálculos tienden a coincidir sobre un intervalo similar que es en el que se mueven los informes de ambos auditoras. 


En una entrada anterior del blog (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/05/y-cuando-desperto-el-problema-del.html), comentamos que las pérdidas acumuladas del sistema financiero como consecuencia de la actual crisis ascendían a 226.700 millones de euros y que la cantidad necesaria para recapitalizar el sistema estaba en torno a los 49.000 millones de euros, excluyendo el saneamiento de Bankia.


En un artículo de S. McCoy en www.elconfidencial.com, que pueden ver en el siguiente enlace: http://www.cotizalia.com/opinion/valor-anadido/2012/06/12/bailad-bailad-malditas-cifras-de-la-banca-7129/, se estiman las pérdidas totales en 260.000 millones de euros, existiendo unas necesidades de capitalización de 50.000 millones de euros, Bankia incluida. (Adicionalmente, harían falta 45.000 millones de euros para recapitalizar el Fondo de Garantía de Depósitos).


Es decir, las cifras manejadas con los datos públicos existentes al día de hoy, permiten hacer unos cálculos relativamente precisos sobre el importe de lo que podríamos denominar “agujero” en el sistema financiero. Como la duda reside en la fiabilidad de esos datos, hubiera sido mucho más eficaz que esta auditoría se hubiera realizado en segundo lugar, como hemos dicho anteriormente.


2.- Hay un punto que ha generado ciertas dudas y es el supuesto sobre la ratio denominada core capital. Esta ratio mide el porcentaje de recursos propios (capital social y reservas) sobre los activos totales. La normativa actual establece su importe mínimo en el 6%, aunque los cambios impuestos por Basilea III obligarán a que la misma no baje del 9%. En la auditoría realizada, para el escenario base se parte de una core capital del 9%, mientras que para el escenario adverso se fija en el 6%. Es decir, al exigir menos capital, en la coyuntura más desfavorable prevista se necesita menos capital para cubrir los requerimientos normativos. Este modo de proceder ha acarreado críticas, en el sentido de que se cambian las reglas del juego aplicadas para uno y otro escenario.


En descargo de los auditores, hay que comentar dos aspectos:


* La primera, que el criterio aplicado ha partido de las recomendaciones realizadas por el llamado Advisory Panel (o Grupo de Asesoramiento), formado por 2 representantes del Banco Central Europeo, 1 representante del Banco de Francia, 1 representante del Banco de Holanda, 1 representante del Fondo Monetario Internacional, 2 representantes de la Comisión Europea y 1 representante de la Autoridad Bancaria Europea. Es decir, no ha sido fruto de una decisión unilateral de España o de las auditoras.


* La segunda, que el sentido común dicta que, si se producen unas circunstancias tan negativas como las que recoge el escenario adverso, tendrán que flexibilizarse las condiciones para alcanzar un 9% de core capital, porque, de no hacerlo, se restringiría aún más el crédito y, con ello, se agravaría en mayor medida la situación negativa acaecida. Por lo que el criterio marcado por el Advisory Panel está plenamente justificado.


En resumen, mi conclusión es que los resultados de las auditorías, en función del contexto en el cual se realizan, son esencialmente correctos. Pero, por un lado, la prueba de fuego no es esta sino la que viene ahora, cuando se evalúen los activos bancarios, su deterioro y el método de contabilización y, por otro, la lentitud con que estamos afrontando esta crisis provoca que el recelo ya no esté acotado sólo a nuestro sistema financiero, sino a todo el país en general. Sólo ello explica que la prima de riesgo apenas se haya inmutado ante la presentación de ambas auditorías...


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