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domingo, 9 de septiembre de 2012

EL PODER DE INTERNET


El pasado 19 de agosto, durante la celebración del Festival Rototom Sunsplash en Benicásim (http://www.rototomsunsplash.com/es), tuvo lugar un debate sobre el papel de internet. En el mismo, participó por videoconferencia el presidente del Partido Pirata de Suecia (http://www.piratpartiet.se/international/english), Rick Falvinge. Realizó unas interesantes declaraciones (http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2012/08/19/partido-pirata-si-los-politicos-comprendiesen-internet-se-horrorizarian-2991/), que podemos sintetizar en los siguientes puntos:

1.- Definió internet como “la herramienta más importante que ha inventado el ser humano para lograr la igualdad”, un instrumento con el que “miles de millones de personas han alcanzado una voz”. “Por primera vez, una niña de nueve años de Paraguay tiene la misma posibilidad que yo de conectarse”, y eso es “fantástico”.

2.- Afirmó que el Partido Pirata busca un modelo de distribución de la cultura alternativo al de las corporaciones pero que hay muchos que rechazan el poder igualatorio que internet posee.

3.- Finalmente, manifestó que “los políticos normalmente no entienden internet, no se han tomado el tiempo necesario para entender que internet permite a la gente expresarse por sí misma; si comprendieran que sus leyes son similares a poner un micrófono en cada una de las mesas de una cafetería se horrorizarían, pero no lo entienden”.

4.- Defendió que todo el mundo tuviera la posibilidad de publicar sus ideas “sin la supervisión de nadie” y calificó la era de Internet como la “tercera revolución industrial”. Asimismo, indicó que Facebook era “la tercera nación del mundo después de China y Rusia”.




Sin entrar a valorar las propuestas del Partido Pirata, creo que en las declaraciones transcritas hay bastante sustancia y hay un par de errores de consideración que merece la pena señalar.

El primer error es la creencia de que los políticos no entienden internet. Mi opinión es la contraria. Pienso que los políticos (y las grandes corporaciones) han entendido perfectamente la amenaza que internet supone y han actuado en consecuencia. Quienes no hemos comprendido todo el potencial que internet encierra hemos sido los ciudadanos y consumidores. El uso que nosotros hemos hecho de internet hasta ahora ha sido limitado e insuficiente. Y no hemos actuado siendo conscientes del poder que nos concede.

Por ello (y de ahí el segundo error a señalar), la posibilidad de que internet suponga el surgimiento de una nueva revolución industrial se ha quedado sólo en ciernes.

Cuando nació el ferrocarril, las primeras líneas que se inauguraron en España fueron la Barcelona-Mataró, de 28 km., y la Madrid-Aranjuez, de 49 Km., en 1849. Era evidente que este tipo de líneas era claramente insuficiente para rentabilizar, tanto desde el punto de vista económico y social, el nuevo medio de transporte. Sólo cuando en el período 1855-1865, a raíz de la promulgación de la Ley General de Ferrocarriles, se llegaron a poner en explotación 4.756 km. de vía férrea, se consiguieron economías de escala suficientes para que el impacto de la invención fuera significativo y sustancial.

Igualmente, cuando, en 1894, los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo, las primeras películas que se rodaron eran, simplemente, grabaciones de escenas de la vida cotidiana. Con posterioridad, abundaron los slapsticks de Mack Sennet, los seriales tipo Fantomas, los melodramas  y las películas de corte bíblico. Sólo cuando David W. Griffith rodó El nacimiento de una nación (1915) e Intolerancia (1916), cintas de tres horas de duración, el cine dio un salto cualitativo que le permitió atraer gran número de espectadores y convertirse en una gran industria.

Traigo a colación estos dos ejemplos porque considero que la utilización, hasta la fecha, de internet, se parece mucho a los primitivos intentos de desarrollo del ferrocarril y del cine. Colgamos y vemos vídeos muy divertidos (You Tube), nos conectamos con los amigos (Facebook), compramos música, libros y películas (iTunes) e intercambiamos mensajes de formato reducido (Twitter), etc. (Sí, estoy simplificando, lo sé. Pero, ¿estoy simplificando tanto?).

Sólo cuando detectemos que el potencial de internet llega a la posibilidad de cambiar radicalmente el marco político, económico y social, de crear nuevos modelos de negocio y de alterar sustancialmente las relaciones entre los consumidores y las grandes corporaciones, se podrán aprovechar todas las posibilidades que el nuevo medio brinda.

Mientras tanto, el recorrido en bolsa de compañías como Facebook reflejan la realidad: el corto alcance de los modelos de negocio planteados hasta la fecha:







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