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martes, 18 de septiembre de 2012

¡HAGAN JUEGO, SEÑORES! (y II): EL ANÁLISIS


Para hacer el análisis de los proyectos de Eurovegas y Barcelona World, vamos a exponer los datos básicos que han sido comunicados sobre los mismos (hemos tenido que encajar cifras que no coinciden en todas las informaciones):

1.- EUROVEGAS.- El emplazamiento de Eurovegas está todavía pendiente de decidir (las opciones serían Paracuellos del Jarama/Torrejón, Alcorcón y Valdecarros: parece ser que Alcorcón tiene, actualmente, cierta ventaja sobre las demás ubicaciones posibles). La inversión necesaria será del orden de 17.000 millones de euros, aunque ello estará pendiente de la extensión final del proyecto, la cual está aún por decidir. En principio, se habla de 12 complejos vacacionales, con 3.000 habitaciones hoteleras cada una. Las Vegas Sands Corporation aportaría entre el 25 y el 35% de dicha cuantía. El resto (es decir, entre 11.000 y 12.750 millones de euros) tendría que contar con financiación vía préstamos. La cercanía del aeropuerto de Barajas sería la principal vía de llegada de los visitantes. La estimación de la creación de empleo es de 260.000 puestos de trabajo. La fecha prevista de inauguración del proyecto completo sería 2022.




2.- BARCELONA WORLD.-. Este proyecto se extendería sobre unos terrenos de 600 Ha., que actualmente son propiedad de La Caixa (aunque el presidente de La Caixa, Isidre Fainé, se fotografió junto a los altos cargos de la Generalitat y Enrique Bañuelos, hay que aclarar que la entidad se limita a reservar los terrenos, y no aportará recursos ni en concepto de capital ni en concepto de préstamo). Dichos terrenos ya están urbanizados y los campos de golf (que serían uno de los polos de atracción) ya están funcionando con normalidad. La inversión necesaria para ponerlo en marcha estaría, en principio, en torno a los 4.500 millones de euros La sociedad dirigida por Enrique Bañuelos, Veremonte, aportaría en torno al 20% de la misma (900 millones de euros) y el resto (3.600 millones de euros, aproximadamente) pretende ser captado en forma de capital. Para ello, la intención es contactar con empresas de juego, grupos hoteleros, cadenas comerciales y grupos de ocio. El objetivo es alcanzar la cifra de 10 millones de visitantes al año, aprovechando la cercanía de Port Aventura y de la autopista AP-7, la terminal de cruceros del Puerto de Tarragona y los aeropuertos de Reus y de El Prat (este último, está a 80 km. del emplazamiento elegido). Se construirán 20.000 plazas hoteleras y se estima que se crearán 20.000 puestos de trabajo. 








En principio, si unos inversores privados deciden emprender proyectos empresariales en nuestro país, poco hay que objetar, sobre todo en una situación de crisis como la que padecemos. Pero basta un mero vistazo a los detalles del proceso para apreciar que estos proyectos no se tratan de inversiones privadas normales y corrientes. Está claro que estas son inversiones tuteladas por los poderes públicos. ¿Cuántas inversores cuentan a la hora de empezar su proceso de captación de capital con una fotografía junto al Presidente de la Generalitat, su Conseller de Economía y el presidente de La Caixa (como ha pasado con Enrique Bañuelos en la presentación de Barcelona World)?¿Y cuántos inversores, con un fracaso de la magnitud de Astroc a sus espaldas, podrían esperar el mismo trato?¿Cuántos empresarios cuentan con la opinión positiva de una Presidenta de Comunidad Autónoma y de una alcaldesa de la capital de una nación a cambiar las leyes para favorecer su proyecto? Las preguntas son retóricas porque las respuestas son obvias.

¿Y por qué han decidido determinados poderes públicos tutelar estos proyectos? Pienso que, básicamente, por dos motivos:

1.- El primero, porque carecen de cualquier otra estrategia de salida de la crisis desde el lado productivo. Como hemos venido reiterando en sucesivas entradas de nuestro blog, el turismo y la construcción (es decir, en última instancia, la reproducción del modelo que nos ha llevado al colapso actual) son las salidas que ven para superar la situación actual. Y puede ser que sea así. Pero es que no hemos llegado a esta circunstancia por una fatalidad del destino. Hemos llegado a ella por la suma de decisiones equivocadas de dirigentes políticos de todo el espectro ideológico. Con un sistema educativo cuya calidad no hace más que descender año tras año (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/07/espana/1291713808.html y http://www.pisa.oecd.org/dataoecd/10/61/48852548.pdf), según certifican los sucesivos Informes Pisa, con unas universidades lejos de las posiciones dignas en cualquier ranking internacional (http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/09/11/el-mit-supera-a-cambridge-y-harvard-y-se-convierte-en-la-universidad-numero-uno-105204/) -y fíjense que no digo primeras posiciones, digo posiciones dignas-, con una política energética que añade costes desincentivadores a cualquier actividad industrial (la reforma del pasado viernes no hace más que ahondar en ello: http://www.elconfidencial.com/economia/2012/09/17/las-electricas-admiten-que-subiran-la-luz-para-compensar-el-tasazo-de-soria-105556/), con la ruptura del mercado único en que ha derivado (innecesariamente) el Estado de las Autonomías, el reducido peso de las actividades de I+D (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/29/economia/1338296911.html), es evidente que ahora resulta imposible diseñar otro tipo de alternativas. De esos polvos, estos lodos... Observemos que en Estados Unidos (país poco sospechoso de estar en contra de la libertad de empresa), la actividad del juego está severamente restringida y sólo se ha desarrollado con mayor intensidad en aquellas áreas geográficas con escasas opciones de actividades económicas alternativas. A nuestra clase política debemos agradecer que, actualmente, las oportunidades económicas de España no sean mucho mayores que las del desierto de Nevada (si quieren más pruebas: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/17/valencia/1347901018.html).

 2.- Bueno: ¿y no es posible desarrollar una política de reformas para cambiar este estado de cosas? Evidentemente, esa es la opción que nadie ha planteado hasta la fecha. Y no pienso que el motivo fundamental sea la incompetencia sino, simplemente, el afán por mantener el statu quo. Un proceso de cambios que hagan una economía más dinámica y competitiva, más preparada para enfrentarse a una economía internacional con más países en liza que hace tres décadas, con un mayor peso del componente tecnológico e innovador, con un menor peso de los viejos monopolios ahora convertidos en oligopolios con una capacidad de lobby por encima de un mínimo estándar democrático (http://www.vozpopuli.com/empresas/14184-el-nuevo-superregulador-copia-la-cupula-que-pwc-aconsejo-a-telefonica), convertiría a la mayoría de nuestros actuales políticos en personajes no sólo irrelevantes sino hasta entorpecedores de la nueva dinámica y no tendrían otra opción que marcharse, sin más, a sus respectivas casas para encontrarse con las dichas y desdichas de la jubilación.

John Kenneth Galbraith, en su obra Historia de la Economía, comentaba respecto a los fisiócratas (corriente económica de finales del siglo XVIII en Francia) que pretendían reformar el Antiguo Régimen para salvarlo. Y comenta: “A este respecto se plantea un interrogante que ha sido formulado, por cierto, miles de veces: Si se hubieran introducido estas reformas y otras complementarias, ¿habría podido prevenirse o impedirse la Revolución Francesa? Esta pregunta es ociosa, pues los ricos y privilegiados, cuando son a la vez corruptos e incompetentes, no aceptan las reformas que podrían salvarlos. En este aspecto, la falta de inteligencia es un obstáculo evidente, lo mismo que el orgullo, la indignación de la vanidad ofendida y el amor propio menoscabado”. Dejo a juicio de cada lector si esta cita es aplicable, o no, de algún modo, a los tiempos actuales.

Muchos dirán que es indudable que las inversiones a realizar servirán para reactivar, indudablemente la economía. Pero yo pondría todas las estimaciones realizadas más bien en cuarentena. En primer lugar, ambos proyectos tienen pendiente captar la financiación necesaria para realizarlos. Es decir, si la misma no se consigue (y es razonable que existan dudas de que la puedan conseguir), ambos proyectos habrán supuesto, antes que nada, costes (directos de gestión y de tiempo e indirectos por la inmovilización del uso de los terrenos para fines alternativos, inmovilización que ha sido provocada por los meros anuncios de posible ejecución de dichos proyectos). En segundo lugar, porque la sobrevaloración de sus efectos. ¿Nos creemos, sin el menor escepticismo, que una empresa con 40.000 empleados en todo el mundo (http://www.vozpopuli.com/economia/13831-sheldon-adelson-anuncia-que-madrid-acogera-eurovegas) va a crear 260.000 puestos de trabajo (suponiendo que directos e indirectos) sólo en España?

En definitiva, si los proyectos se llevan finalmente a cabo (cuando se lleven), me alegraré por todos los que encuentren un empleo gracias a ellos. Pero lo que hemos visto en los últimos meses en torno a los mismos, supone un ejemplo más de lo que está siendo, en esencia, una de las mayores rendiciones económicas y éticas de nuestro país en los últimos siglos.






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