ANÁLISIS DEL PESO DEL SECTOR PÚBLICO EN ESPAÑA (IV)










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Cuando mencionamos los factores más relevantes que existían para explicar la situación actual del déficit público, el segundo de ellos era el carácter disfuncional de los mecanismos institucionales existentes para generar partidas de gasto. En esta entrada, vamos a explicar a qué nos referimos con ello.




En primer lugar, vamos a mostrar cómo ha evolucionado la distribución del gasto entre las distintas administraciones (Administración Central, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales –Ayuntamientos, Diputaciones Provinciales y Cabildos Insulares, básicamente- y Seguridad Social) desde 1979, año en que se inició la descentralización del Estado a través de la constitución de Comunidades Autónomas, hasta el año 2010, último año de los que tenemos datos de la Intervención General de la Administración del Estado.




Distribución del gasto de las Administraciones Públicas por niveles




Obsevamos que si la Administración Central, en 1979, representaba el 47% del gasto total de las Administraciones Públicas, en 2010 sólo significaba el 20,4%. Las Comunidades Autónomas, de no representar prácticamente nada en 1979, gestionaban el 34,6% en 2010. Las Corporaciones Locales pasaron de ser el 8,6 al 13,4%.

En el siguiente cuadro, podemos ver la composición excluyendo los gastos de la Seguridad Social:






Comprobamos que, en 2010, las Comunidades Autónomas gastaron el 50,6% del gasto total excluyendo los gastos de Seguridad Social, la Administración Central, el 29,8%, y las Corporaciones Locales, el 19,6% (para entender el peso de las Comunidades Autónomas, es fundamental tener en cuenta que han asumido las competencias de educación, sanidad y justicia). Señalemos, además, que las Corporaciones Locales apenas han ganado peso en todo el período considerado.

En segundo lugar, para centrarnos en un resultado muy concreto de este fuerte proceso de descentralización, vamos a utilizar las “Cuentas financieras de la economía española”, que publica el Banco de España y vamos a ver el desglose de las distintas administraciones públicas. El apartado en que nos vamos a centrar es el de “Pasivos netos contraídos” (es decir, la cantidad en la que aumenta el endeudamiento de cada nivel de la administración en un año determinado). En el siguiente cuadro, aparecen los importes:



Fuente: Banco de España



Para apreciar con claridad la evolución de las cifras, vamos a excluir los gastos de Seguridad Social y vamos a centrarnos en los tres niveles restantes de la administración. En primer lugar, vamos a partir de un índice 100 en el año 2004 para todas las administraciones y vamos a ver el valor que acaba alcanzando en el 2011:





Fuente: Elaboración a partir de datos del Banco de España

Respecto al total de las Administraciones Públicas, el índice de endeudamiento anual pasó a ser de 579,0 en el 2011, es decir se multiplicó por 5,79. Pero, en cada nivel, el comportamiento ha sido muy diferente. Así, en la Administración Central pasó a ser de 484,6 (es decir, se multiplicó por 4,85), en las Corporaciones Locales pasó a ser 267,8 (es decir, se multiplicó por 2,68) y en las Comunidades Autónomas alcanzó la cifra de 1005,1 (es decir, se multiplicó por más de 10). En el siguiente gráfico, se detecta fácilmente la tendencia:



Fuente: Elaboración a partir de datos del Banco de España



Resulta evidente que, en el período 2004-2007, antes de la irrupción de la crisis, ya era extraña la senda de endeudamiento de Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales, ya que, ante el aumento de los ingresos públicos al calor de la expansión económica, dicho comportamiento era poco menos que anómalo. Pero, cuando la crisis aparece en 2008, mientras que el endeudamiento anual de las Corporaciones Locales tiende a estabilizarse, en el caso de las Comunidades Autónomas se dispara sin ningún tipo de control. Aunque la Administración Central, desde 2010, ha hecho un esfuerzo para contener esta variable, las Comunidades Autónomas, globalmente consideradas, han estado al margen de cualquier estrategia de contención.



Ello es más grave si tenemos en cuenta los datos expuestos anteriormente en relación al aumento del protagonismo de las Comunidades Autónomas en la ejecución del gasto público total.

Para explicar esta circunstancia, hay que considerar una serie de factores:

1.- El principal problema es que la Administración que recauda la mayor parte de los impuestos es la Administración Central (salvo en el caso de País Vasco y Navarra). Posteriormente, la misma cede un porcentaje de dichos impuestos y realiza transferencias a las Comunidades Autónomas para financiar las competencias de estas. Si vemos el siguiente cuadro, se aprecia que el peso de las CC.AA. en los recursos totales es menor que el correspondiente al gasto:




El gastar sin tener asociada la facultad de fijar los tributos para conseguir un presupuesto equilibrado se ha convertido en un mecanismo altamente pernicioso. Y ha generado, desde el nacimiento del Estado de las Autonomías, la repetición de una dinámica perversa. Las CC.AA. gastan por encima de sus posibilidades; a continuación, argumentan que la financiación de la Administración Central es insuficiente; en conclusión, piden reformar el sistema de financiación para aumentar sus recursos a la vez que la Administración Central articulaba mecanismos para cubrir la deuda acumulada.

Evidentemente, este proceso ya no da más de sí. Ni la crisis permite tener abundancia de recursos para liquidar excesos de años anteriores ni el tamaño de la Administración Central proporciona margen para adelgazamientos sucesivos si se quiere que la misma siga cumpliendo sus funciones de cohesión social y territorial y de llevar a cabo políticas compensadoras en caso de recesión.

2.- Otro factor a tener en cuenta es que los recursos financieros cedidos por el Estado al conjunto de competencias de las Comunidades Autónomas son, básicamente, para la prestación de servicios que, con anterioridad, se prestaban centralizadamente (sanidad, educación, justicia, etc.). Cuando, desde la Administración Central, se ceden determinados impuestos (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, Impuesto de Sucesiones y Donaciones, Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados), se ceden porcentajes de otros (IRPF e IVA) y se realizan transferencias adicionales, todo ello va destinado a financiar actividades que antes realizaba el Estado. Pero, ¿qué ocurre cuando una Comunidad Autónoma asume gastos correspondientes a nuevas funciones? Pensemos en televisiones públicas autonómicas, gastos de cooperación exterior, “embajadas” de las CC.AA. en el exterior, políticas culturales varias, patrocinios deportivos de toda índole, proyectos faraónicos diversos… Para financiar las partidas correspondientes, cada Comunidad Autónoma tendría que haber aprobado nuevos impuestos y tendría que haber explicado a los ciudadanos el destino que iban a tener las cantidades recaudadas (trámite que siempre es engorroso). Ello no ha sido así y, al final, ha actuado el mecanismo descrito en el anterior apartado. El Fondo de Liquidez Autonómica recientemente aprobado (http://www.cincodias.com/articulo/economia/saenz-santamaria-fondo-liquidez-autonomica-activara-semana/20120925cdscdseco_4/).

Hasta cierto punto, la misma dinámica explicada para las Comunidades Autónomas se ha reproducido en las Corporaciones Locales. Los motivos por los que las mismas han asumido competencias sin la financiación suficiente se podrían sintetizar en los siguientes puntos:

1.- El “factor cercanía”.- Muchas veces, los ciudadanos han pedido la solución de sus problemas a la administración más cercana (es decir, a los Ayuntamientos) y los mismos han afrontado directamente la solución, sin considerar si tenían recursos adecuados para ello o no.

2.- Las Comunidades Autónomas, a las que les ha llegado abundantes recursos en virtud del proceso de descentralización, no han diseñado una política sistemática de transferencia de parte de los mismos a las Corporaciones Locales, de forma que ha sido, al final, el Estado quien ha tenido que solucionar los problemas financieros de las mismas.

3.- Adicionalmente, las Comunidades Autónomas han aprobado disposiciones legales por las que obligaban a las Corporaciones Locales a asumir nuevas competencias, pero no han dispuesto partidas presupuestarias para la financiación de las mismas.

Todo ello ha llevado a que las Corporaciones Locales hayan asumido más funciones de las que legalmente le correspondían. En el siguiente enlace, pueden acceder a la Ley 7/1985 de Bases del Régimen Local: http://www.patrimur.com/normativa/ley7-1985.pdf. Les invitaría a que vayan al artículo 26 y vean cuáles son las funciones mínimas que los municipios están obligados a ejercer y las comparen con todo lo que hace su propio municipio. Seguro que se llevan una sorpresa…

Frente a este estado de cosas, hay prevista una Ley de Racionalidad y Sostenibilidad de la Administración Local que pretende poner orden. Se pretende evitar que, básicamente, los municipios no lleven a cabo funciones que no les son propias. Además, si una Comunidad Autónoma dispone que un municipio debe ejercer determinadas competencias pero no ha previsto partidas presupuestarias para ello, el Estado podría detraer de las transferencias que ha de hacer a esa Comunidad Autónoma las cantidades correspondientes y cedérselas, directamente, a los municipios. Finalmente, se evaluará los niveles de eficiencia de los servicios prestados y si, por dimensión o recursos económicos, los mismos no alcanzan un mínimo satisfactorio, los mismos pasarían a ser ejecutados por las Diputaciones Provinciales.

Aunque estos mecanismos parecen, en principio, razonables, la gran pregunta es: ¿y qué va a pasar con las Comunidades Autónomas que son las que representan la parte más importante del problema? Esa es la gran incógnita. Aunque hay muchas propuestas en el aire y va cuajando la opinión generalizada de que es necesario reformar su configuración, hasta ahora no hay un proyecto en firme, bien definido por el Gobierno. Como hemos visto en todos los cuadros al principio de la entrada, aunque se afronte la cuestión de las Corporaciones Locales, si no se hace nada con las Comunidades Autónomas (que es el principal problema), pocas esperanzas de solución podemos tener.

Mañana, abordaremos un nuevo aspecto, relativo a la gestión del gasto público.



 



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