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EL DEDO EN EL DATO

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En una entrada anterior (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/07/el-mundo-al-reves.html), ya analizamos los datos de la Contabilidad Nacional correspondientes al primer trimestre de 2012. Como el pasado 9 de enero se publicaron las cifras correspondientes al tercer trimestre, hoy vamos a ver si ha habido algún cambio de tendencia o si, las detectadas en el anterior análisis, se han consolidado para bien o para mal.

Como se podía deducir de la corrección del déficit por cuenta corriente (que pasado a ser superávit) y, como ya explicamos recientemente (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/12/cual-es-el-espejito-de-blancanieves-de.html), el conjunto de la economía nacional ha pasado a tener capacidad de financiación, lo cual supone que ha dejado de endeudarse frente al exterior y la cuantía de la deuda neta total frente al resto del mundo ha empezado a reducirse:




(Pulse sobre la imagen si quiere ampliarla)

                  Fuente: INE

(Es importante tener claro que cuando el ahorro está por encima de la inversión existe capacidad de financiación y cuando la inversión está por encima del ahorro existe necesidad de financiación. Ténganlo en cuenta en las explicaciones posteriores.)


Como dijimos al hablar de las fuerzas positivas y negativas que iban a influir sobre nuestra economía en 2013, este elemento es un factor que beneficia a su evolución, en la medida en que se trata de un ajuste que ya ha sido realizado y, por tanto, al no tener que continuar con el mismo, se elimina un componente recesivo que ha restado capacidad de crecimiento.

Sin embargo, también hay que decir que cuando atendemos a los datos desagregados por sectores, nos encontramos con que existen hechos singulares que apuntan a que la consecución de dicha capacidad de financiación ha tenido lugar forzando el comportamiento "normal" de los distintos agentes económicos. Fijémonos, por ejemplo, en la situación de las sociedades no financieras (es decir, las empresas, excluyendo a todas las entidades financieras):




Fuente: INE

Podemos ver que, desde el último trimestre de 2010, este sector manifiesta una constante capacidad de financiación (es decir, su nivel de ahorro está por encima del de inversión). Ello va en contra de su comportamiento habitual, que es de necesidad de financiación, ya que lo normal es que las empresas inviertan y financien dicha inversión con fondos procedentes del resto de sectores económicos. Algo que explica la situación actual de estancamiento y altas cifras de desempleo es, precisamente, la escasa predisposición inversora de las empresas, lo cual impide la puesta en marcha de nuevos proyectos y, en consecuencia, la creación de nuevos puestos de trabajo.

Si atendemos al comportamiento de las instituciones financieras, también apreciaremos un hecho peculiar:



Fuente: INE


Se aprecia claramente que la capacidad de financiación de la que disponen está en máximos desde 2005. Cabría preguntarse por qué, si disponen de ese nivel de capacidad, no fluyen los recursos hacia la economía real. Un factor decisivo es el comportamiento de las Administraciones Públicas (AA.PP.): 




Fuente: INE


Como cabía esperar, las AA.PP. tienen una enorme necesidad de financiación, de forma que el circuito de los recursos financieros sigue un camino previsible: va, básicamente, de las Instituciones Financieras a las Administraciones Públicas (http://vozpopuli.com/empresas/19444-la-banca-espanola-vuelve-a-hacer-un-buen-negocio-con-el-arbitraje-de-deuda-publica), obviando, en gran medida, al resto de los sectores. (Hay quien niega que se esté produciendo el llamado "efecto desplazamiento" -es decir, la pérdida de peso del sector privado en favor del sector público-, pero los datos apuntan, machaconamente, a que dicho fenómeno es una contundente realidad en nuestra situación económica actual).

Vamos a ver, finalmente, qué ocurre con las economías domésticas (en la Contabilidad Nacional se agrupan dentro del sector más amplio -pero donde tienen un peso absolutamente predominante- de "Hogares e Instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares -ISFLSH-"):





Fuente: INE

Si intentamos extraer las distintas tendencias existentes, con el fin de dilucidar cuál es la situación actual, apreciamos que, en el período 2005-2008, las economías domésticas vivieron una situación de necesidad de financiación, provocada por la fuerte inversión en vivienda realizada por las familias. Cuando dicha inversión paró con el estallido de la burbuja inmobiliaria, se pasó a una situación clara de capacidad de financiación en los años 2008-2011. La tendencia a la reducción de esa capacidad en 2012, ¿a qué se debe?¿A que ha despertado, nuevamente, la inversión en vivienda o en automóviles y bienes de consumo duradero? No. Se debe a la caída de la tasa de ahorro, como se ve claramente en los gráficos siguientes:






Fuente: INE

Los efectos de la crisis en la renta de las familias (con el aumento del desempleo y los recortes salariales) más la subida del IPC (ya comentada en una entrada anterior), han deteriorado la capacidad de ahorro y, en consecuencia, su capacidad de financiación se ha visto claramente mermada.

En consecuencia, tras analizar todos estos datos, la moraleja parece clara: el único factor que puede desbloquear el círculo vicioso en que parece encerrada nuestra economía es el despegue de la inversión empresarial. Y parece que no se trata de alentar nuevas reducciones en los tipos de interés porque no parece que ese sea el problema. Como hemos repetido muchas veces (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/07/el-gran-recorte-no-me-llames-rescate_25.html), se trata de aplicar una estrategia sensata de racionalización de gastos en el sector público con un conjunto de políticas de dinamización de nuestra economía, de forma que los recursos de las instituciones financieras que ahora se destinan a financiar el déficit público sirvan para financiar la ejecución de nuevos proyectos empresariales y, con ello, se logre la reactivación del crecimiento y la creación de puestos de trabajo. Sólo con recortes del gasto, no se va a producir la recuperación. Es necesario, sobre todo y por encima de todo, incidir en la rigidez estructural de nuestra economía y en la creación de un entorno favorable a la inversión y la iniciativa empresarial. Aún estamos esperando la famosa Ley de Emprendedores y otras medidas que parecen que pueden acabar durmiendo el sueño de los justos (http://vozpopuli.com/economia/19656-hacienda-frena-el-plan-con-el-que-economia-pretendia-impulsar-la-financiacion-de-las-pymes). Sin embargo, las sucesivas cifras y estadísticas apuntan a que la solución pasa por una honda transformación de la economía española, de forma que se eliminen trabas regulatorias e institucionales que impiden el libre desenvolvimiento de proyectos e iniciativas. Y, mientras dicha transformación no se produzca, seguiremos como estamos. Todos los datos indican, con tenacidad persistente, la dirección a seguir.

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