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Hace unos años, cuando la
situación económica era boyante, vi en televisión un reportaje sobre los bancos de tiempo en Gran Bretaña. Ese
fenómeno estaba relacionado con el problema de la “exclusión bancaria”: hay personas
que, por el saldo que iban a tener en sus cuentas y el volumen de negocio que
manejarían, no iban a resultar rentables para ninguna entidad bancaria. Por
ello, tenían dificultades para abrir una cuenta corriente y disponer de un talonario
de cheques. De este modo, nacieron los bancos de tiempo, que funcionaban con un
sistema similar al del trueque. Imaginemos, por ejemplo, un fontanero que hace
un trabajo para otro cliente del mencionado banco. Por el mismo, recibe un
abono en la cuenta que mantiene abierta en la entidad. La unidad que se utiliza
no es la moneda de uso corriente, sino una unidad basada en el valor por hora
del trabajo realizado (en el reportaje que mencioné al principio, la unidad
recibía el nombre de LET). Con el saldo que ese fontanero tiene en su cuenta,
puede pagar los servicios de otros profesionales que sean, a su vez, clientes
del banco. En este enlace de Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_de_tiempo)
y en los siguientes vídeos pueden obtener una visión más clara de este tipo de
entidades:
Con el estallido de la crisis y
su prolongación en el tiempo, la filosofía que hay detrás de los bancos de tiempo
ha ido ganando terreno y, no es sólo que hayan ido proliferando estas entidades
(en nuestros país, tenemos ya los ejemplos de Madrid: http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Servicios-Sociales/Menores-y-Familia/Banco-del-Tiempo-del-Ayuntamiento-de-Madrid?vgnextfmt=default&vgnextoid=9ba26fbdda49e210VgnVCM1000000b205a0aRCRD&vgnextchannel=aa56df2c54872210VgnVCM2000000c205a0aRCRD&rmColeccion=5186002139924210VgnVCM2000000c205a0aRCRD,
Barcelona: http://www.lavanguardia.com/vida/20100525/53933533287/siete-bancos-de-tiempo-operan-en-barcelona-para-cruzar-favores-entre-socios.html,
o Málaga: http://www.programaseuropeos-malaga.com/urban/pagina.asp?cod=73),
sino que su espíritu se ha extendido a otros terrenos, en lo que ha venido a
denominarse “consumo colaborativo”.
En un artículo publicado en www.elmundo.es el pasado 22 de diciembre (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/20/economia/1355994693.html),
se incluía la estimación de que esta modalidad movía ya, a nivel mundial, una
cifra equivalente a los 370.000 millones de euros y, en la misma, existían
ejemplos conocidísimos como la web de subastas eBay (http://www.ebay.es/) y
otros menos mencionados como el sistema de coche compartido Zipcar (http://www.zipcar.com/),
el sistema de alquileres vacacionales Airbnb
(https://www.airbnb.es/) o el sistema de
préstamos entre particulares Zopa (http://uk.zopa.com/).
En España, ya tenemos
experiencias similares (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/11/economia/1357918514.html) como Knok.com (http://www.knok.com/), especializada en intercambio de casas, SocialCar (http://www.socialcar.com/),
dedicada al alquiler de coches entre particulares, Amovens.com (http://www.amovens.com/es),
Blablacar (http://www.blablacar.es/) y Carpooling.es (http://www.carpooling.es/), nacidas para
compartir automóviles – en el tercer caso, para la realización de viajes-, Verkami (http://www.verkami.com/) y Goteo (http://goteo.org/),
que desarrollan actividades de crowfunding
–es decir, de financiación colectiva de proyectos-, Comunitae (http://www.comunitae.com/),
red para la formalización de préstamos entre particulares, Nolotiro.org (http://nolotiro.org/es),
mercado de intercambio de objetos de todo tipo, Segundamanita.com (http://www.segundamanita.com/),
web especializada en ropas y accesorios para niños, Bookcrossing (http://www.bookcrossing-spain.com/),
para el trueque de libros, HuertosCompartidos
(http://huertoscompartidos.es/),
para compartir espacios de cultivo en ciudades y pueblos, Etece.es (http://etece.es/), que es
un “solucionador”, es decir, buscar el mejor postor para la realización de todo
tipo de tareas, Busuu.com (http://www.busuu.com/es/), comunidad para
aprender idiomas, Arttroop (http://arttroop.com/), mercado de arte, FON.es (http://www.fon.com/es),
para compartir wi-fi legalmente y mealisready.net (http://mealisready.net/), eatwith.com (http://eatwith.com/#!) y mealmeets.com (http://mealmeets.com/), centradas en la gastronomía.
Como pueden ver, el fenómeno abarca ya gran cantidad de áreas e intereses (existe hasta una comunidad, OuiShare - http://ouishare.net/ -, dedicada a informar y a dar noticia de todas las experiencias que van surgiendo en torno al concepto) y, evidentemente, todo ello está relacionado con la situación actual (en un sentido más amplio del simplemente coyuntural). Resulta lógico que, en el contexto de crisis económica, mantenimiento de altas tasas de desempleo e importantes restricciones en la concesión de financiación, se busquen vías alternativas para solucionar problemas y acceder a la prestación de servicios que resultan imprescindibles y perentorios o que pueden generar vías de negocio que se hallan cerradas en los canales de distribución tradicionales o como mecanismo de reducción de costes o de generación de ingresos (o pseudoingresos) aprovechando bienes que se han dejado de usar o que se encuentran infrautilizados.
Pero, según hemos explicado al principio en relación a los "bancos de tiempo", el origen de la tendencia es anterior a la crisis y ello obliga a realizar una reflexión un poco más profunda. En gran medida, antes de 2008 ya se estaban gestando algunos de los elementos que han dado lugar a la explosión del "consumo colaborativo" en los tiempos actuales: fuerte aumento del endeudamiento de las familias, exclusión progresiva de determinados grupos sociales del proceso de crecimiento que estaba teniendo lugar, pérdida de valor real de los salarios... El "consumo colaborativo" tiene, de este modo, mucho del concepto de "tecnología disruptiva" que ya en su día explicamos (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/07/gracias-sara.html) y lo que nació como un hecho relativamente marginal, ha ido generalizándose a medida que la recesión económica iba haciendo estragos en la renta disponible de los hogares.
Si esta tendencia se consolidará o no el futuro, está por ver, pero de lo que Gobiernos y empresas tienen que empezar a ser conscientes es que no cabe pensar que una sociedad va a estar indefinidamente inmóvil ante una situación de enorme gravedad. Se acaban tomando decisiones que pueden alterar, de modo profundo, los parámetros tradicionales del sistema y dar lugar a un marco completamente nuevo donde los antiguos protagonistas pueden terminar saliendo del reparto y los principales papeles los pasen a interpretar actores anteriormente secundarios o irrelevantes. No sería la primera vez que sucediera ni, afortunadamente, la última. Y estar atentos a esos cambios supone una gran oportunidad para muchos proyectos que pueden tener un gran futuro por delante si están ojo avizor...
Como pueden ver, el fenómeno abarca ya gran cantidad de áreas e intereses (existe hasta una comunidad, OuiShare - http://ouishare.net/ -, dedicada a informar y a dar noticia de todas las experiencias que van surgiendo en torno al concepto) y, evidentemente, todo ello está relacionado con la situación actual (en un sentido más amplio del simplemente coyuntural). Resulta lógico que, en el contexto de crisis económica, mantenimiento de altas tasas de desempleo e importantes restricciones en la concesión de financiación, se busquen vías alternativas para solucionar problemas y acceder a la prestación de servicios que resultan imprescindibles y perentorios o que pueden generar vías de negocio que se hallan cerradas en los canales de distribución tradicionales o como mecanismo de reducción de costes o de generación de ingresos (o pseudoingresos) aprovechando bienes que se han dejado de usar o que se encuentran infrautilizados.
Pero, según hemos explicado al principio en relación a los "bancos de tiempo", el origen de la tendencia es anterior a la crisis y ello obliga a realizar una reflexión un poco más profunda. En gran medida, antes de 2008 ya se estaban gestando algunos de los elementos que han dado lugar a la explosión del "consumo colaborativo" en los tiempos actuales: fuerte aumento del endeudamiento de las familias, exclusión progresiva de determinados grupos sociales del proceso de crecimiento que estaba teniendo lugar, pérdida de valor real de los salarios... El "consumo colaborativo" tiene, de este modo, mucho del concepto de "tecnología disruptiva" que ya en su día explicamos (http://eldedoeneldato.blogspot.com.es/2012/07/gracias-sara.html) y lo que nació como un hecho relativamente marginal, ha ido generalizándose a medida que la recesión económica iba haciendo estragos en la renta disponible de los hogares.
Si esta tendencia se consolidará o no el futuro, está por ver, pero de lo que Gobiernos y empresas tienen que empezar a ser conscientes es que no cabe pensar que una sociedad va a estar indefinidamente inmóvil ante una situación de enorme gravedad. Se acaban tomando decisiones que pueden alterar, de modo profundo, los parámetros tradicionales del sistema y dar lugar a un marco completamente nuevo donde los antiguos protagonistas pueden terminar saliendo del reparto y los principales papeles los pasen a interpretar actores anteriormente secundarios o irrelevantes. No sería la primera vez que sucediera ni, afortunadamente, la última. Y estar atentos a esos cambios supone una gran oportunidad para muchos proyectos que pueden tener un gran futuro por delante si están ojo avizor...
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