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miércoles, 25 de mayo de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (II): LA REESTRUCTURACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO: LAS POSIBILIDADES.

En la anterior entrada hablábamos de la reorientación de la política de gasto del sector público. Este elemento incidiría, básicamente (pero no únicamente), en el primero de los dos grandes problemas que afectan a nuestra economía: el de la CONFIANZA en su solvencia. En esta entrada, hablaremos de la reestructuración del sistema financiero, que atacaría el segundo gran problema que ya indicamos: el del ESTRANGULAMIENTO DEL CRÉDITO.

Como ya apuntamos en posts anteriores, en el problema del estrangulamiento del crédito influyen dos circunstancias decisivas, relacionadas con dos tipos de operaciones críticas:

1.- Operaciones relacionadas con el sector inmobiliario en el activo de las entidades: Éstas se pueden dividir en 3 grupos:
* Operaciones a particulares y empresas con garantía de bienes inmuebles (grupo 1).
* Operaciones a promotores para la edificación de inmuebles de nueva construcción (grupo 2).
* Inmuebles adjudicados como consecuencia del impago de préstamos pertenecientes a cualquiera de los dos grupos anteriores (grupo 3).

Cuando estalla la burbuja inmobiliaria y empieza la recesión económica, se producen una serie de fenómenos, que podemos agrupar en dos grupos diferentes:

- Por un lado, aumentan los impagados en el grupo 1, lo cual acaba provocando la ejecución de las hipotecas, de forma que los inmuebles que sirven de respaldo pasarían a integrar el que hemos denominado grupo 3. Igualmente, los promotores no encuentran salida a los inmuebles financiados por las entidades bancarias (a través de las operaciones del grupo 2), de manera que los mismos también pasan a formar parte del grupo 3. En consecuencia, no sólo el proceso normal de devolución de las operaciones se ve afectado sino que operaciones destinadas a permanecer 2-3 años en balance (las del grupo 2), siguen permaneciendo en el mismo, sin que queden liberados recursos para la concesión de operaciones nuevas. Adicionalmente, para no cargarse excesivamente de inmuebles, en vez de proceder a la ejecución de las hipotecas en caso de mora, también se han establecido operaciones de aplazamiento de pago, de forma que se suspendía el pago de capital e intereses, con la intención de que el mismo se reanudara cuando hubiera mejorado las perspectivas económicas. Evidentemente, esta opción implicaba igualmente no sólo que los bancos no percibieran recursos líquidos, sino que tampoco se podían liberar recursos para la concesión de nuevas operaciones. (Estos activos bien en situación de mora bien resultado de ejecución de hipotecas, son los que han venido a llamarse “activos tóxicos”.)

- Por otro lado, al coincidir un aumento de los impagos, la formalización de operaciones de aplazamiento de pago y la acumulación en cartera de inmuebles ejecutados, han extendido las dudas sobre si los balances de las entidades financieras recogen la situación real de las mismas y si su situación patrimonial está valorada correctamente. Este problema ha repercutido en el segundo tipo de operaciones que expondremos a continuación.

jueves, 5 de mayo de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (I): EL GASTO PÚBLICO


La conclusión a la que llegamos en la última entrada del blog se podía resumir en que hay dos puntos esenciales que impiden recuperar el dinamismo de la actividad económica en España:

* En primer lugar, hay un problema de CONFIANZA respecto a la solvencia del sistema financiero, desconfianza suscitada por la presencia de préstamos con garantía hipotecaria e inmuebles en cartera en los balances de las entidades. Este problema de confianza se ha trasladado a las Administraciones Públicas, debido a las políticas adoptadas frente a la crisis (como desarrollaremos más tarde). Como consecuencia de este problema de confianza, la financiación de las entidades bancarias y del sector público se ve dificultada, produciéndose momentos puntuales de “pánico” que se traducen en dos tipos de fenómenos diferentes: para las entidades bancarias, restricciones en el mercado interbancario y de capitales, debiendo apelar, entonces, a las operaciones de liquidez del Banco Central Europeo; para el sector público, repuntes periódicos de la rentabilidad exigida por los inversores.

* En segundo lugar, hay un ESTRANGULAMIENTO DEL CRÉDITO, provocado de modo importante por las circunstancias comentadas en el punto anterior, de forma que el normal funcionamiento de todo el sistema económico se ve perjudicado por la no concesión de operaciones de financiación o la no renovación de las operaciones ya vigentes. En este contexto, las sucesivas reformas planteadas por el Gobierno se muestran inútiles al no afrontar el principal problema existente para la recuperación económica. ¿Qué efectos se espera de una reforma laboral, cuando las empresas no disponen de recursos para ejecutar nuevas inversiones, nuevos planes de expansión o nuevos proyectos para diversificar sus actividades?

Por ello, para iniciar la recuperación económica, creo que hay que afrontar medidas que apunten en dos direcciones distintas: reorientación de la política de gasto del sector público y reestructuración del sistema financiero. Hay un tercer elemento, que no depende del Gobierno sino de la sociedad y de la ciudadanía: es necesario cambiar la mentalidad para adaptarse a las nuevas circunstancias y no seguir pensando que van a volver tiempos como los del pasado. La crisis pasará pero las características de la recuperación no van a tener nada que ver con anteriores momentos de expansión, por lo que habrá que cambiar de hábitos, de prácticas y de estrategias.

En esta primera entrada sobre los remedios a adoptar para la salida de la crisis, vamos a centrarnos en la reorientación de la política de gasto del sector público.

Como ya expusimos en la anterior entrada, cuando empezó la recesión, se adoptó una política de impulso del gasto público con el fin de paliar los efectos de la misma, a partir del diagnóstico erróneo de que se trataba de un bache pasajero del que la recuperación económica mundial nos iba a sacar en un corto período de tiempo. Como consecuencia de ello, se ha generado un fuerte déficit público y la deuda pública en circulación ha experimentado un aumento espectacular (volviendo en términos de PIB al nivel del año 2000, tras una continua reducción a lo largo de la pasada década):



Fuente: EUROSTAT