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lunes, 26 de diciembre de 2011

COMENTARIOS A "MÁS ALLÁ DEL CRASH" DE SANTIAGO NIÑO-BECERRA



Santiago Niño-Becerra (Barcelona, 1951) es uno de los economistas más polémicos y controvertidos del actual panorama nacional. Catedrático de Estructura Económica en la IQS School of Management, de la Universidad Ramón Llull, de la Ciudad Condal, colaborador habitual de la página web www.lacartadelabolsa.com, en 2009 publico El crash del 2010 (Editorial Los Libros del Lince). Como se desprende del título, su previsión era que en dicho año se iba a producir un gran desplome de la actividad económica, similar al experimentado en la depresión de 1929. La grave recesión que se produciría, prolongaría sus efectos hasta el año 2020. En la Jornada de la Persona Emprendedora celebrada en Málaga el 9 de junio de 2010, el acto de clausura estuvo protagonizado por Álex Rovira (autor, entre otras obras, de La Buena Suerte, El Laberinto de la Felicidad o La Buena Crisis y cuya página web pueden ver en el siguiente enlace: http://www.alexrovira.com/), quien manifestó claramente que no era partidario de un pesimismo de estas características y opinó que el mismo se constituía en un obstáculo para la propia recuperación económica.
 
Recientemente, Niño-Becerra ha publicado Más allá del crash (en la misma editorial que el libro antes citado), que continúa en la línea de su anterior obra.  Una vez que ha pasado el presunto año fatídico y como, aunque la actividad económica ha seguido estando a bajo gas, no se ha producido un decaimiento mayor del que ya existía, este economista replantea lo que él considera como el crash efectivamente acaecido: la auténtica crisis empezaría a mediados de 2010, cuando los agentes económicos más importantes (Gobiernos, dirigentes de instituciones económicas internacionales, directores y gerentes de grandes corporaciones…),  llegan a ser conscientes de que es imposible salir de la situación de depresión económica a través de más gasto público, que es el remedio que hasta entonces se había estando utilizando. Es decir, el crash no sería una mera recesión, sino un cambio estructural profundo que supone una modificación radical de las reglas de juego: sería lo que él denomina una crisis sistémica, similar a las sucedidas durante las llamadas Guerras de Coalición (1792-1815), a la de la década 1873-1879 y a la Depresión del 29. Se habría producido una alteración sustancial de los mecanismos de funcionamiento de la economía, de tal forma que las soluciones que tuvieron éxito en el pasado dejan de tenerlo en la nueva situación.

Sobre el nuevo modelo económico que se avecina tras la superación de la crisis, el autor hace dos predicciones verdaderamente sorprendentes:

jueves, 15 de diciembre de 2011

SITUACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA: UNA CRISIS DENTRO DE OTRA CRISIS (apuntes de urgencia)



Debido a los acontecimientos desarrollados en torno a la última Cumbre de Bruselas y a las dudas surgidas en torno al resultado final de la misma (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/09/economia/1323400914.html), he creído adecuado cambiar la entrada que tenía prevista y centrarme en la situación actual de la Unión Europea.


La mencionada Cumbre no es más que otro eslabón de una cadena de indecisiones y errores de bulto que nos han llevado a las actuales circunstancias. Pero, antes de entrar en mayores detalles, conviene dejar clara una cuestión fundamental: la crisis actual de la Unión Europea es una crisis derivada de la situación de crisis general ya explicada en anteriores entradas del blog, pero que, por las características con las que fue creada la Unión Monetaria, ha empezado a desarrollar una patología particular. Es decir, cabe afirmar que, ahora mismo, dentro de la crisis global hay una crisis específica, distinta a la primera, y de enorme gravedad: la que gira en torno al euro.


Los puntos que hay que tener en cuenta para entender la actual coyuntura son los siguientes:

domingo, 27 de noviembre de 2011

ANÁLISIS DE MARGIN CALL



Hoy, vamos a optar por una entrada un poco más relajada, que nos permita distraernos de tantas tensiones. El pasado 21 de octubre se estrenó en los cines la película Margin call, la cual ya comenté en mi blog dedicado al cine (http://cineartemagazine.blogspot.com/2011/11/margin-call-y-las-aventuras-de-tintin.html). En esta ocasión, vamos a analizar el film desde el punto de vista económico, para explicar qué ocurre en la historia. Sobra decir que, quien no la haya visto, y no quiera conocer detalles sobre su trama, aplace la lectura de esta entrada hasta que haya podido verla.

La película empieza cuando, en una situación de crisis económica, un banco de inversión afronta una reducción de plantilla y debe comunicar a los afectados que han sido despedidos. Uno de ellos es Eric Dale, jefe de control de riesgos de la entidad. 



Una vez que es informado de la noticia (lo cual viene acompañado, prácticamente de inmediato, por la cancelación de su cuenta de correo electrónico y de su línea de teléfono móvil, de forma que le resulta imposible ponerse en contacto con ninguno de sus compañeros), su principal preocupación es pasar un pendrive, con un fichero sobre el que estaba trabajando (relativo a datos de las operaciones del banco) a alguien que pueda interpretar la información que allí se recoge. Un poco por azar, el destinatario resulta ser Peter Sullivan, un analista de breve trayectoria en la entidad, pero con estudios de ingeniería, de forma que posee los conocimientos matemáticos suficientes para comprender el fichero que ha recibido. Ya por la noche, y terminada la jornada normal de trabajo, se dedica a escudriñar la información y llega a una conclusión devastadora. Es importante detenerse aquí, porque para la mayoría de la gente con quien he hablado es el punto en el que pierde el hilo de la trama.



Lo que este analista descubre es que la volatilidad en el mercado de activos hipotecarios se ha disparado con carácter sistemático, por encima de lo que la operativa del banco considera como máximo valor posible. Ello sería el origen de unas pérdidas en la entidad que acabarían con todo su capital social y, en consecuencia, lo llevarían a la insolvencia y a la bancarrota. ¿Qué importancia tiene la volatilidad del mercado de cara a la valoración de los activos del banco? Vamos a explicarlo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

PROGRAMAS ELECTORALES 20-N (y 4): UPyD y CONCLUSIONES


Al igual que el de IU-LV, aunque en menor grado que este, el programa de UPyD también concreta y cuantifica en mayor medida que las propuestas de los partidos mayoritarios. Las principales medidas económicas que defiende podemos agruparlas en x apartados. En conjunto, se trata de un programa muy bien desarrollado, que pone énfasis en los elementos críticos que hay que afrontar:

A.- POLÍTICAS DE AHORRO DEL GASTO PÚBLICO SUPERFLUO Y ELIMINACIÓN DE DUPLICIDADES

* El objetivo es reducir en 42.000 millones € (4 % del PIB) el gasto público superfluo por los siguientes procedimientos:
a.- Reforma constitucional que deslinde claramente las competencias autonó­micas y locales de las estatales, evite duplicidades, cierre definitivamente el mo­delo autonómico y devuelva al Estado las competencias de educación y sanidad (manteniendo su gestión descentralizada) para garantizar la misma calidad en toda España.
b.- Aplicar en todas las administraciones métodos presupuestarios que se inspi­ren en la filosofía del presupuesto base cero, en vez de en la incrementalista.
c.- Normas comunes que limiten el número máximo y tamaño de unidades administrativas en las Comunidades Autónomas, es decir, de consejerías, parla­mentarios y personal de libre designación, así como los automóviles oficiales, dietas por representa­ción y teléfonos móviles en todos los niveles de la administración.
d.- Estudiar los presupuestos, los umbrales de déficit, el endeudamiento y el grado de servicio público que ofrecen los medios audiovisuales públicos, a fin de proponer su reforma, redimensionamiento, privatización o cierre.
e.- Cierre de aeropuertos y líneas de AVE sin tráfico suficiente, adaptándolas a otros posibles usos. Programa de evaluación de todas las infraestructuras existen­tes y futuras con arreglo a criterios de coste-beneficio y de sostenibilidad energé­tica y medioambiental.

f.- Supresión de los organismos administrativos autonómicos redundantes que du­pliquen los del Estado.
g.- Establecer bandas salariales obligatorias por categorías para todos los funcionarios y altos cargos autonómicos o municipales, que tomen como referencia las remunera­ciones de los niveles correspondientes en la Administración General del Estado cuando realicen la misma función en cualquier administración.
h.- Reducción drástica (sobre un 80%) de los 5.000 entes no administrativos de distinta naturaleza jurídica (empresas públicas, fundaciones, observatorios, sociedades mercan­tiles…) de Comunidades Autónomas y ayuntamientos, estudiando en cada caso las posi­bilidades de recolocación de los trabajadores afectados.
i.- Establecer límites legales al crecimiento del gasto de todas las CCAA, de forma si­milar a los límites del déficit, con mecanismos de penalización en caso de incumplimien­to. Los límites de gasto serán congruentes con las previsiones de ingresos y los objetivos de déficit, así como con los objetivos globales del país. Si el comportamiento presupues­tario autonómico provoca incumplir compromisos europeos que lleven aparejados san­ción, ésta se trasladará proporcionalmente a las Comunidades Autónomas responsables.
j.- Mecanismo de coordinación presupuestaria previa entre las Comunidades Autó­nomas y el Estado, equivalente al “semestre europeo” comunitario, para su supervisión por el Consejo de Política Fiscal y Financiera.


PROGRAMAS ELECTORALES PARA EL 20-N (3): IZQUIERDA UNIDA-LOS VERDES


El programa de IU-LV, más allá de las medidas concretas que propone, está enmarcado dentro de un propósito general que el programa define como “una revolución económica como base e inicio de una alternativa global al capitalismo” y que, en el plano político, se refleja en el postulado de que “necesitamos un cambio sustancial que conlleve un giro económico, social, cultural y ético radical. A tal cambio la izquierda le llama la III República”. Si nos ceñimos a las propuestas económicas que el programa incluye, llama la atención que, frente a PSOE y PP, sí cuantifica en mucha mayor medida las medidas que defiende (tanto en objetivos como en medios). Los ejes del programa económico se centran en los siguientes puntos:

A.- MÁXIMA PRIORIDAD PARA EL EMPLEO.

A.1.- Se propone para 2012, un Plan de Choque por el Empleo:

* Un Programa de empleos verdes que comprendería reforestación, explotación y mantenimiento de superficies forestales (que supondría la creación de 300.000 empleos).
*  Un Programa de rehabilitación sostenible de viviendas residenciales (200.000 empleos).
* Un Plan de Empleos Sociales, para asegurar el pleno desarrollo de la Ley de Dependencia y mejorar salud, educación (especialmente de 0 a 3 años) y determinados servicios de la Administración (170.000 empleos).
* Un Plan de Formación/Empleo para atender la situación de parados que hayan agotado sus prestaciones, en colaboración con los Ayuntamientos y combinando trabajo y formación. (300.000 empleos, incluidos 20.000 formadores).
* Reducir por Ley la Jornada Laboral a 35 horas (manteniendo igual retribución).La compensación de la reducción de jornada en las empresas y las Administraciones Públicas, generaría 400.000 puestos de trabajo, según sus estimaciones.
* Para ayudar a la pequeña y mediana empresa y trabajadores autónomos para crear el empleo compensatorio derivado de la disminución de la jornada laboral, se establecería una exención en las cotizaciones patronales a la Seguridad Social por importe de 8.000 millones de euros.
* Aumento de la inversión pública creadora de empleo:
- Un Acuerdo-Marco con empresas de servicios básicos (agua, gas, electricidad, etc.) (50.000 empleos).
- Un Plan de Inversión en infraestructuras de proximidad. (80.000 empleos)

PROGRAMAS ELECTORALES PARA EL 20-N (2): PROGRAMA ELECTORAL DEL PARTIDO POPULAR


Sin duda, el programa del Partido Popular es el más amplio de los cuatro y el único que, en cada apartado, antes de enumerar el catálogo de medidas propuestas incluye claramente el diagnóstico sobre el que se asienta el mismo. Aunque también incluye un epígrafe dedicado a los objetivos, los mismos no son cuantificados, por lo que se quedan en meras declaraciones de intenciones. El programa se articula en torno a 6 ejes: crecimiento y generación de empleo, mejora de la educación, garantía de la sociedad del bienestar y de la protección social, reforma y modernización del sector público, fortalecimiento institucional y regeneración política y proyección exterior. Al igual que ocurre con el programa del PSOE, tampoco se llega, en general, a un nivel suficiente de concreción como para hacer un juicio preciso del conjunto de medidas.

A.- GASTO PÚBLICO Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS.
* Se promoverá el desarrollo de la reciente reforma constitucional estableciendo en la ley orgánica de estabilidad presupuestaria los mecanismos de participación del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Se precisarán los procedimientos de distribución de los límites de déficit y deuda entre las distintas administraciones, los supuestos excepcionales, la forma y plazo de corrección de las desviaciones y las responsabilidades derivadas de sus incumplimientos.

* El proceso presupuestario del Estado tendrá en cuenta la evaluación de las políticas y programas de gasto para conseguir una reducción eficiente del gasto público estructural. Se llevará a cabo en el primer año de legislatura una revisión generalizada del gasto de forma que se puedan establecer prioridades dentro de la política general de austeridad, a fin de mantener los servicios públicos fundamentales.

* Se reforzará la estabilidad presupuestaria con el establecimiento de reglas y techos de gasto para todas las administraciones, límites estrictos y conocidos a priori al endeudamiento, y la adaptación de los ingresos de los modelos de financiación territorial al crecimiento potencial de los ingresos tributarios.

* Se llevará a cabo un plan de austeridad que comprometerá al conjunto de las administraciones, eliminará gastos superfluos y duplicidades, e introducirá incentivos a la eficiencia. Se racionalizarán y, eventualmente, se suprimirán aquellos organismos, entes públicos y entidades instrumentales cuyas funciones pueda asumir la administración sin perjuicio de la labor que desarrollen. Se fomentará una política integral de gestión del patrimonio inmobiliario y los alquileres de todas las administraciones. Se abordará la racionalización de estructuras administrativas y costes. Se reducirán el número de altos cargos, personal eventual y los gastos corrientes. Se hará un uso más eficiente de los coches oficiales.

* Se exigirá que los presupuestos de todas las administraciones distingan los gastos correspondientes a servicios públicos básicos de aquellos que no lo son. De este modo los ciudadanos tendrán un exacto conocimiento de los recursos destinados a funciones esenciales.

* Se reducirá el número de entes y organismos del sector público para asegurar una gestión más transparente y eficiente. Suprimiremos todos aquellos entes que no respondan a una racionalidad económica o administrativa, supongan merma de transparencia o de garantías jurídicas o cuya actividad pueda ser realizada por la administración con sus actuales medios.

* Se racionalizará y simplificará el sector público empresarial. Los eventuales procesos de privatización de empresas públicas que prestan servicios cuya naturaleza sea compatible con una prestación más eficiente para el ciudadano por parte del sector privado se harán con total transparencia y evaluación independiente.

* En relación a las Comunidades Autónomas, se promoverá un nuevo modelo de financiación que evite la consolidación como gasto público estructural de los ingresos coyunturales, y que tenga en cuenta la población y las circunstancias que inciden en el coste de los servicios públicos así como las exigencias de estabilidad presupuestaria.

* Se elaborará una ley de control y auditoría única para todo el sector público español, que garantice que todos los agentes del sistema de control interno actúan bajo unos estándares y reglas comunes, y unos procedimientos uniformes que impidan en el futuro la existencia de gastos ocultos. Exigiremos la elaboración de auditorías financieras, operativas y de cumplimiento a todas las corporaciones locales con más de 5.000 habitantes.

* Se potenciará la jurisdicción del Tribunal de Cuentas reforzando el deber de colaboración de los fiscalizados y de los terceros requeridos para ello. La exacta y completa rendición de cuentas será requisito para que las corporaciones locales puedan recibir ayudas y subvenciones públicas. Se simplificarán y mejorarán los procedimientos de la jurisdicción contable. Se establecerán nuevas sanciones por las infracciones de la legalidad presupuestaria.
Se dará publicidad a las recomendaciones del Tribunal de Cuentas en el portal de la transparencia.


PROGRAMAS ELECTORALES PARA EL 20-N (1): INTRODUCCIÓN Y PROGRAMA ELECTORAL DEL PSOE


En relación a otras épocas, hoy, gracias a internet, contamos con la ventaja de poder acceder fácilmente a los programas electorales de los distintos partidos, leer el detalle de sus propuestas y, a posteriori, tras los resultados de las votaciones, comprobar si los comportamientos de los partidos (sea en el gobierno o en la oposición), se ajusta a lo que han prometido en campaña. 

Aprovechando esta posibilidad, hoy vamos a hacer un breve repaso de los programas electorales que presentan los principales partidos que se presentan a nivel nacional (PSOE, PP, IU y UPyD) y vamos a contrastarlos con los análisis que hemos hecho en nuestras anteriores entradas y la identificación que hemos realizado de las principales medidas que hay que afrontar para volver a la senda de la recuperación económica. Si quieren acceder al contenido completo de los programas, pueden hacerlo a través de los siguientes enlaces: 

Partido Socialista Obrero Español (PSOE):

Partido Popular (PP):

Izquierda Unida – Los Verdes (IU-LV):

Unión, Progreso y Democaracia (UPyD):

Como hemos explicado en anteriores entradas del blog, las claves de cualquier política económica rigurosa que busque solucionar los problemas de nuestro país residen en el control del gasto público, el saneamiento del sistema financiero y la ejecución de un plan de choque que estimule la inversión empresarial y la creación de empleo. En la medida en que también hemos considerado como necesaria un cambio de mentalidad por parte de los agentes económicos, con el fin de adaptarse a las nuevas circunstancias que surgen tras las crisis económica, habrá que prestar atención a aquellas medidas que favorezcan ese cambio de mentalidad y, en consecuencia, de comportamiento. Igualmente, también vamos a resaltar todas aquellas medidas relacionadas con la innovación tecnológica y, por ello, con el crecimiento de la productividad.

Como realizar un análisis exhaustivo de cada programa electoral sería excesivamente prolijo, vamos a partir de las principales medidas que, en el terreno económico, cada uno de ellos recoge. 


1.- PSOE.- Aunque se parte de un diagnóstico general que acierta al considerar que “nuestro país está sufriendo más que otros el problema del desempleo” y que ello “es consecuencia de un modelo iniciado a mediados de los años 90, que se apoyaba en sectores de baja productividad capaces de crear muchos empleos, pero de escasa cualificación y poca estabilidad”, de forma que “el principal problema en la economía española es el escaso crecimiento de la productividad, y esto sólo se resuelve con innovación y modernización, con esfuerzos inversores y con una visión estratégica”. Igualmente, también identifica, en general, correctamente los objetivos a corto (recuperar el crecimiento económico, crear empleo, reducir el nivel de endeudamiento público y privado, conseguir un funcionamiento normal del mercado de crédito) y medio y largo plazo (mejorar la productividad de la economía española, diversificar nuestra estructura productiva, aumentar la sostenibilidad medioambiental y atender las necesidades y demandas de una población con baja natalidad y que ha visto aumentada su esperanza de vida) que son necesarios afrontar. Sin embargo, las principales medidas que se proponen no llegan a un nivel de concreción que permita pensar que con ellas se va a conseguir un cambio de modelo económico y una superación de los problemas que describe. En gran medida, porque cuando va de lo general a lo particular, el nivel de acierto de lo que se dice se reduce de forma considerable, posiblemente porque el programa está condicionado por los siete años que lleva el PSOE en el gobierno (resulta muy discutible, p. ej., cuando afirma que “España tiene un sector bancario bien regulado y prácticamente no afectado por los problemas de las hipotecas subprime… y los activos tóxicos vinculados a éstas”). Las medidas del programa socialista que presentan un mayor grado de concreción se centran en los siguientes puntos:

lunes, 31 de octubre de 2011

RÍO ARRIBA (O CUÁL ES EL ORIGEN DE NUESTROS PROBLEMAS): (y III) EL CASO ESPAÑOL.


En las dos entradas anteriores, nos habíamos centrado en las consecuencias, a nivel internacional, de la evolución de la productividad y de la quiebra del patrón monetario  surgido de la II Guerra Mundial. Es el momento de fijarnos qué pasaba en España durante esos años.


En el artículo del profesor José Luis Raymond, incluido en la obra Problemas económicos españoles en la década de los 90 (Galaxia Gutenberg, 1995), y cuyo título era “Convergencia real de España con Europa”, ya constataba que el fenómeno de desaceleración de crecimiento de la productividad que se estaba produciendo a nivel internacional, también tuvo lugar en España.


* En el período 1960-1975, el crecimiento de la productividad se dio a una tasa media anual del 4,9%.


* En el período 1976-1985, dicha tasa fue del 1,9%.


* En el período 1986-1993, finalmente, el nivel alcanzado fue del 1,3%

.
Las recomendaciones que se derivaban de diversos estudios realizados las resumía el autor afirmando que “globalmente cabría señalar que la convergencia real depende de la potenciación de la inversión en sentido amplio, incluido el capital humano, en un contexto de estabilidad, de apertura económica y de corrección de desequilibrios, lo que exige un mejor funcionamiento de los mercados (laboral y de servicios fundamentalmente). En este sentido, la oferta de ahorro interno debe ser suficiente para financiar de forma sostenida una elevada tasa de inversión, y el déficit público no debe absorber recursos para transferirlos hacia actividades de dudosa eficiencia económica, tales como la subvención permanente, por la vía directa o indirecta, de empresas públicas con perdidas. Posiblemente sean éstos los apoyos más firmes en los que sustentar la andadura de España hacia los niveles de renta comunitarios” (los subrayados son nuestros).


Fijémonos en que todos estos consejos estaban orientados a favorecer mayores crecimientos de la productividad y, en consecuencia (según hemos explicado en las dos anteriores entradas), a estimular aumentos del nivel de vida de la población. Lo que se dice, parece sensato y, por ello, hubiese sido previsible esperar que, en mayor o menor medida, todos estos principios se hubieran tenido en cuenta. Vamos a ir viendo los principales apartados que se mencionan en el párrafo transcrito, porque vamos a comprobar cómo ninguno de los consejos fue tenido en cuenta y, como es lógico, ello tuvo sus consecuencias negativas para el comportamiento de nuestra economía:


1.- Ahorro e inversión.- Durante toda la pasada década, el ahorro nacional estuvo, sistemáticamente, por debajo del nivel de la inversión (teniendo, incluso, una tendencia descendente desde el año 2003), generando una necesidad de financiación crónica:


                                 Fuente: Banco de España.


Para cubrir esta brecha, la única salida es recurrir al endeudamiento progresivo con el exterior. La lógica económica y el puro sentido común dictan que el endeudamiento externo es asumible si, con los fondos obtenidos, se constituyen activos cuyo rendimiento permite la devolución de los préstamos obtenidos. El gran problema que residía en el desfase descrito entre ahorro e inversión es que esta última tenía como destino crecientemente importante el sector inmobiliario, cuyo crecimiento se debía a unos precios inflados por una burbuja generada artificialmente por la política monetaria (lo hemos explicado en http://eldedoeneldato.blogspot.com/2010/12/el-vuelo-de-icaro_22.html).


Por desgracia, la inversión no se canalizó hacia la potenciación de sectores productivos distintos de los tradicionales (construcción, turismo) o en incrementar nuestra presencia global en los mercados exteriores. El fin de la burbuja inmobiliaria supuso la implosión productiva y los problemas para hacer frente a la deuda acumulada.


Para apreciar claramente cómo la inversión en España presentaba un claro diferencial frente a otras economías más dinámicas y que no ayudaba a crear y consolidar sólidas ventajas competitivas, basta con ver la posición comparativa del gasto en I+D en nuestro país. Según datos aportados por el Informe Cotec 2011, frente a un gasto en I+D por habitante de 448,2 $ (en paridad de poder de compra, para homogeneizar cifras) en el año 2008 en España, Estados Unidos tenía 1.306,30, Japón 1.166,30, Alemania 996,70, Corea 903,30, Australia 866,60, Francia 721,30, Canadá 716,80, Reino Unido 653,10, y la media de los 27 países de la UE fue de 653,10…

                                 Fuente: Informe Cotec 2011


Si atendemos al porcentaje de gasto de I+D en relación al PIB, las conclusiones serían similares, estando sólo Italia y Polonia por debajo de nuestras cifras entre los principales países de la UE y de la OCDE. Aunque entre el año 2000 y el año 2008, dicha ratio subió del 0,91 al 1,35%, siguió estando muy por debajo de la cifra alcanzado Japón (3,44%), Corea del Sur (3,36%), Australia (3.06%), Estados Unidos (2,79%), Alemania (2,68%) o Francia (2,11%).


 
                                Fuente: Informe COTEC 2011


2.- Déficit público.- Merece la pena pararse un momento en este punto. Sobre el déficit público, las opiniones de los economistas se dividen en dos grupos: quienes defienden que el déficit público es negativo en cualquier caso y quienes creen que, en situaciones de recesión, es conveniente que exista un déficit público con el objetivo de estimular la actividad económica y acelerar la llegada de la etapa de recuperación. En España, al igual que ha pasado en muchos países occidentales, se ha producido, durante un largo período, la coincidencia de una fase de expansión económica con una situación de déficit público, circunstancia que no es congruente con los postulados de ninguna teoría económica que podamos poner sobre la mesa. En el siguiente gráfico, se puede apreciar cómo entre 1995 y 2007, aun siendo todos los ejercicios de expansión económica, sólo entre 2005 y 2007 se dio una situación de superávit público:




                                Fuente: EUROSTAT


Lo más llamativo es que en 2008, cuando la tasa de crecimiento fue sólo del 0.9%, la situación de las finanzas públicas experimentó un espectacular desplome, pasando de una situación de superávit del 1,9% del PIB a otra de un déficit del 4,5%. Ello se debió a dos motivos: en primer lugar, la fuerte dependencia de los ingresos públicos del sector inmobiliario, de forma que cuando el mismo frenó su crecimiento, el efecto sobre la recaudación fue muy superior al que cabría esperar de las cifras de desaceleración económica; en segundo lugar, por una dinámica de gasto apartada de una senda de sensatez y buena gestión. Como ya comentamos en otra entrada (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/05/remedios-para-una-crisis-i-el-gasto.html), se hace necesario implantar una técnica presupuestaria conocida como PRESUPUESTO BASE CERO, con el fin de conseguir una estructura de gasto racional, con objetivos claramente definidos y prioridades perfectamente delimitadas. Sólo aplicando una técnica de este tipo, se podría lograr un ajuste coherente del gasto público, de modo que el mismo se centrase en áreas prioritarias para los intereses generales de la población.


3.- Mercado de trabajo.- Otro factor anómalo que también ha perjudicado las posibilidades de crecimiento de España es el comportamiento de su mercado de trabajo. En el siguiente gráfico, podemos ver las tasas de desempleo de la Zona Euro, de España y de los principales países europeos en el período 1995-2010:



                               Fuente: EUROSTAT


Observemos que el carácter diferencial de España respecto a su entorno es muy acusado. Sólo en plena y artificial burbuja inmobiliaria (2005-2007), logró nuestro país mantener una tasa de desempleo similar a la de la zona euro e, incluso, por debajo de la de, p.ej., Alemania (aunque siempre ha estado muy por encima de la de Reino Unido).

Que la tasa de desempleo en el período de crecimiento se redujera, no nos debe ocultar el hecho de que la misma ha sido, de forma habitual, superior a las de la zona euro y de los principales países de la misma.


Evidentemente, queda igualmente constatado que la capacidad de destrucción de empleos de nuestra economía es ostensiblemente superior a la media europea cuando llegan etapas económicas menos boyantes.


Este comportamiento del mercado de trabajo, que es un lastre estructural de nuestra economía, es uno de los principales elementos a reformar de modo inmediato para romper la principal inercia que afecta tan negativamente al nivel de vida de todos los ciudadanos. Pero no podemos separar este hecho del que vamos a comentar en el siguiente apartado.


4.- Capital humano.- Una de las piezas fundamentales para cambiar el pernicioso carácter de nuestro mercado de trabajo (aparte de cambiar su marco jurídico) es emprender lo que se viene a denominar “cambio de nuestro modelo productivo”, sin especificar siempre bien en todos los casos qué se esconde detrás de esta expresión. En resumen, se trataría de dejar de depender de actividades tradicionales como la construcción y el turismo (que tienen poco margen para innovación y el crecimiento de la productividad) y posibilitar que nuestro crecimiento provenga de actividades tecnológicamente avanzadas, capaces de competir a nivel internacional y que generen empleos de alta cualificación. La condición estrictamente necesaria para ello reside en la formación. Es difícil conseguir un modelo de dichas características sin alcanzar un alto nivel de excelencia en el sistema educativo. Por desgracia, el camino seguido ha ido en la dirección contraria. Son alarmantes los datos que muestran los sucesivos Informes Pisa elaborados por la OCDE. El último, hecho público en diciembre de 2010 (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/07/espana/1291713808.html), pone de relieve que en los últimos diez años no se ha producido mejora alguna en el nivel de competencias básicas adquiridas por los alumnos, estando por debajo de la media de los países analizados. De hecho, comparando datos con el año 2000, empeoramos en todos los apartados. Así, si en capacidad lectora alcanzábamos una puntuación de 493 en 2000, en 2009 fue de 481 (la media de la OCDE fue de 492). En Matemáticas, en 2000 la puntuación fue de 485 y en 2009, de 483 (la media de la OCDE fue de 496). En Ciencias, la puntuación alcanzada en 2009 fue de 488, frente a 501 de media de la OCDE. En el siguiente enlace, les adjunto contenido completo del Informe Pisa:


No obstante, como el mismo puede resultar demasiado extenso, y además está en inglés, si no desean echarle un vistazo les bastaría con ver el siguiente vídeo que les anexo (cuyo enlace ya adjuntó Fernando Suárez, con fecha 22-05-2009, en su columna semanal “El teatro del dinero”, que publicaba en www.cotizalia.com):





También les adjunto este otro enlace, de otra vídeo, esta vez protagonizado por los responsables de reformar el sistema educativo para solucionar el problema que nos aqueja:



Creo que todos estos elementos que hemos citado se hallan unidos entre sí por dos nexos básicos:


1.- El primero es que unos se realimentan a otros generando un grave círculo vicioso. La situación en el mercado de trabajo, con altas cifras de desempleo estructural y con creación de empleo precario, no permite aumentos significativos de la tasa de ahorro. La insuficiente cualificación no permite desarrollar actividades avanzadas que permitan mayores niveles salariales y, en consecuencia, mayores tasas de ahorro. El bajo nivel de inversión en I+D y la mala asignación de las partidas del gasto público tampoco permite la aparición de actividades innovadoras…


2.- El segundo es que todos estos elementos corresponden a una misma mentalidad, donde predomina la visión cortoplacista frente a una mayor amplitud de miras. Es visión cortoplacista la no priorización de la educación como elemento primordial de cualquier política nacional, es visión cortoplacista el bajo nivel de inversión en I+D, es visión cortoplacista el déficit público casi crónico para mantener actividades que no promueven un mayor nivel de bienestar…


Con todo lo que llevamos dicho en nuestras entradas sobre los problemas de España desde que se inició el blog, vamos a analizar en la próxima entrada los distintos programas electorales que presentan los principales partidos políticos en las próximas elecciones para ver en qué medida se dirigen a resolver los problemas fundamentales de nuestro país o, en realidad, si no atacan el núcleo básico de nuestras debilidades.

miércoles, 12 de octubre de 2011

RÍO ARRIBA (O CUÁL ES EL ORIGEN DE NUESTROS PROBLEMAS): (II) EL PATRÓN MONETARIO.


En la anterior entrada, habíamos analizado el lado productivo de la economía. En esta, vamos a hablar del lado monetario-financiero, para ver qué ha sucedido en dicho ámbito desde finales de la II Guerra Mundial hasta la actualidad. Vamos a distinguir, en principio, dos etapas:

1.- Patrón cambios-oro (1922-1972).- Cuando, a lo largo del siglo XIX, se iba imponiendo la utilización del papel moneda, se procuraba que todo el dinero emitido tuviera su correspondiente respaldo metálico, de forma que la masa monetaria en circulación estaba en función de las reservas de metales preciosos de cada país. Fue así como fueron estableciéndose patrones bimetálicos (basados en las reservas de oro y plata) y, más tarde, con el fin de evitar las distorsiones que las variaciones de valor de la relación oro/plata generaban en la circulación monetaria, patrones monometálicos, fundamentalmente, el patrón oro. Los efectos de las dos contiendas bélicas de la primera mitad del siglo XX y de la Depresión del 29, provocaron que el patrón oro fuera inviable. Así, en un primer momento, por la Conferencia de Ginebra (1922), nació el patrón cambios-oro con la libra esterlina y el dólar USA como divisas centrales y, tras la II Guerra Mundial, a raíz de la conferencia de Bretton Woods (1944), se reinstauró con el dólar USA como única divisa central. El patrón monetario diseñado en esta última conferencia consistía en que los países adheridos al sistema establecían para sus monedas un tipo de cambio fijo respecto al dólar. El dólar sí contaría con un respaldo en oro (el valor fijado era de 35 dólares por onza de dicho metal), de forma que, indirectamente, las reservas de oro de Estados Unidos constituían el elemento que determinaba la cantidad de dinero que circulaba a nivel mundial y evitaba un crecimiento descontrolado del mismo.

2.- Patrón fiduciario (desde 1972 hasta hoy).- El patrón cambios-oro permitió dar liquidez a nivel internacional en el difícil contexto de posguerra y funcionó hasta finales de los 60 sin demasiados problemas. En dicho momento, sucedió algo que empezó a generar dificultades para que el sistema siguiera funcionando con normalidad: la balanza de bienes y servicios de Estados Unidos empezó a tener signo negativo, es decir, las importaciones empezaron a superar a las exportaciones. En el siguiente gráfico, correspondiente al período 1960-1972, se ve claramente la tendencia descendente del saldo positivo de la balanza de bienes y servicios de Estados Unidos en dichos años:

 
DATOS BALANZA BIENES Y SERVICIOS USA 60-72
                Fuente: U. S. Bureau of Economic Analysis

miércoles, 28 de septiembre de 2011

RÍO ARRIBA (O CUÁL ES EL ORIGEN DE NUESTROS PROBLEMAS): (I) LA IMPORTANCIA DEL CAMBIO TECNOLÓGICO.


En las próximas entradas, vamos a hablar de los motivos que llevaron a que los bancos centrales ejecutaran unas políticas monetarias expansivas que, según opino y según he razonado con anterioridad, están en el origen de la crisis actual.

Para explicar nuestra teoría, vamos a hablar, por un lado, de la producción (el lado real de la economía) y, por otro, de la oferta monetaria (el lado financiero), porque en la interacción de ambas y en su relación con las expectativas sociales radica el núcleo del problema. Hoy, trataremos el primer aspecto.

* * *

Desde que Adam Smith publicara, en 1776, La Riqueza de las Naciones, el centro de atención de la Ciencia Económica ha sido determinar las causas que originaban que el nivel de vida de un país fuera mayor o menor. El economista escocés tenía una fe absoluta en las fuerzas del mercado (a las que él denominaba la “mano invisible”) como mecanismo que garantizaba el crecimiento económico permanente y sin límites.


Adam Smith
(1723-1790)

Sin embargo, los siguientes economistas de la Escuela Clásica se mostraron menos optimistas. Malthus, en su Ensayo sobre la población (1798), ya apuntaba que los aumentos demográficos eliminarían todas las ventajas que se pudieran derivar del crecimiento de la producción de bienes y servicios, de forma que los niveles de vida individuales se mantendrían en el umbral de la mera subsistencia. David Ricardo, desde otra perspectiva, en sus Principios de Economía Política y Tributación (1817), también defendía que la producción (y la población) acabarían alcanzando un máximo, de forma que el grado de desarrollo económico de un país alcanzaría lo que se podría denominar como “estado estacionario”. El motivo fundamental para que exista dicho “estado estacionario” es la llamada “ley de los rendimientos decrecientes”: cuando se van incorporando nuevos elementos de un factor de producción determinado, llega un momento en que la productividad añadida de cada elemento incorporado se va reduciendo. Imaginemos una parcela de terreno agrícola. Conforme vayamos añadiendo trabajadores, la producción de la parcela irá aumentando, pero, a partir de un determinado instante, al ir sumando nuevos trabajadores a la parcela, los rendimientos no irán creciendo en la misma proporción, sino que los mismos irán creciendo a una tasa cada vez menor. Llegará un momento en que la producción llegará un máximo y el añadir más trabajadores no servirá para que la misma aumente, sino que, incluso, disminuirá. Esta es la lógica que existe detrás de la idea del “estado estacionario”.

La eliminación de las trabas internas a los mecanismos del mercado y el comercio exterior podrían llevar dicho “estado estacionario” a un nivel mayor de producción pero no evitarían alcanzar el mismo. 
 


 

Thomas Robert Malthus (1766-1834)     

  



 David Ricardo (1772-1823)


Después de la II Guerra Mundial, la rama de la economía dedicada a los temas de crecimiento y desarrollo tuvo un gran apogeo, en la medida en que había que explicar el gran crecimiento experimentado por los países desarrollados y, en base a ello, había que proponer recetas para paliar el atraso de las economías subdesarrolladas, en muchos casos países que acababan de conocer un proceso de descolonización.

El modelo teórico que más relevancia tuvo (a pesar de las críticas que recibió) a la hora de explicar las causas del crecimiento económico fue el propuesto por Robert Solow, Premio Nobel de Economía en 1987.



Robert Solow
(n. 1924)

En principio, Solow llegaba a una conclusión similar a la deducida por David Ricardo: dada la tasa de ahorro, la renta per cápita de un país alcanzaría un máximo. Como en la teoría de aquel, sí existen elementos que podrían llevar ese máximo a un nivel mayor: podría elevarse la tasa de ahorro o podría aumentar la tasa de actividad de la población (es decir, el porcentaje de población dispuesta a trabajar), pero la tasa de ahorro no puede superar un cierto límite (ya que una parte de la renta disponible se tiene que dedicar necesariamente al consumo) y la tasa de actividad no puede ser superior, en ningún caso, al 100%. Por lo tanto, todo proceso de crecimiento económico debería llevar a un nivel máximo de renta per cápita, que no podría superarse.

Sin embargo, los datos históricos muestran que, a pesar de que la tasa de ahorro se ha mantenido relativamente invariable durante largos períodos y, coincidiendo ello, con épocas de tasas de actividad estables, la renta per cápita ha experimentado importantes crecimientos. ¿Cuál es el elemento que provoca que ello sea así? El cambio tecnológico. La innovación en productos y procesos genera el aumento de lo que el modelo de Solow denomina “Productividad Total de los Factores” (PTF), de forma que, empleando el mismo número de trabajadores y con el mismo nivel de inversión en bienes de capital, se obtiene un mayor volumen de producción de bienes y servicios. Sólo con la innovación tecnológica se puede romper los límites que la ley de rendimientos decrecientes impone al aumento de los niveles de vida. En el ejemplo del terreno agrícola, que hemos expuesto más arriba, una mejora de los fertilizantes utilizados aumentará la producción, sin necesidad de aumentar el número de trabajadores o de ampliar el equipamiento agrícola.

A partir de este principio, hay dos cuestiones que, en este momento, nos deben interesar. La primera está relacionada con la evolución histórica de la “Productividad Total de los Factores” (PTF). La segunda tiene que ver con sus implicaciones en materia de política económica.

1.- La evolución histórica del crecimiento de la productividad.- Cuando han coincidido innovaciones tecnológicas radicales en materia de procesos, energía, transportes y comunicaciones, los aumentos de la productividad y de los niveles de vida han sido espectaculares. Pensemos en la I Revolución Industrial, con la introducción de la mecanización, de la máquina de vapor y del ferrocarril. Pensemos en la II Revolución Industrial, con los inicios de la utilización del petróleo, la aparición de la telefonía, el desarrollo de la industria química y el auge del transporte marítimo interoceánico. Ya en el siglo XX, el automóvil, la electricidad, el automóvil, el transporte aéreo y la informática han cambiado la faz de nuestros sistemas económicos.

Sin embargo, desde finales de los 60, algo empezó a fallar (y, para ser sinceros, aún no está claro lo que es, aunque no faltan las teorías, claro está). Según datos aportados por Paul Krugman en su libro Vendiendo prosperidad (1994, publicado en España por la Editorial Ariel), en Estados Unidos “desde finales del siglo XIX hasta la II Guerra Mundial, la productividad creció, en promedio, alrededor de un 1,8% al año, lo suficiente para duplicar aproximadamente los niveles de vida cada cuarenta años. Desde la II Guerra Mundial hasta 1973, el crecimiento medio fue mayor, un 2,8% anual, lo suficiente para duplicar los niveles de vida cada veinticinco años. Desde 1973, la productividad creció, en promedio, menos de un 1% al año, ritmo que tardaría ochenta años en lograr el aumento del nivel de vida que se registró en menos de una generación después de la II Guerra Mundial”. (Hay que indicar, no obstante, que, desde 1973, el comportamiento de la productividad no ha sido homogéneo. Según datos de la misma obra, en el período 1979-1989 el crecimiento de la productividad por asalariado fue sólo del 0,8% al año. Según un documento del Servicio de Estudios del BBVA, elaborado por Jorge Sicilia, en el período 1995-2005, la productividad volvió a crecer a tasas cercanas al 3%, manifestándose nuevamente una desaceleración en 2006, con un crecimiento de sólo el 1,5%. Con independencia de los matices indicados, es importante que nos quedemos con la tendencia patente de reducción del crecimiento de la PTF).

En la obra colectiva Problemas económicos españoles en la década de los 90 (publicado por Galaxia Gutenberg en el año 1995), el profesor José Luis Raymond aportaba datos de la evolución de la PTF en España y en la Unión Europea en los subperíodos 1960-1975, 1976-1985 y 1986-1991. En el caso español, el crecimiento de la PTF en cada subperíodo es 4,9%, 1,9% y 1,3%, respectivamente. Para la Unión Europea, la evolución es del 3,0%, del 1,6% y del 1,1%. Se deduce, claramente, que la tendencia es paralela a la experimentada por Estados Unidos.

Observemos que, en los últimos 40 años, las únicas innovaciones tecnológicas de gran impacto han venido del campo de la informática y la telefonía móvil. Dos áreas que, en el pasado, fueron fundamentales para articular cambios productivos a gran escala, como son la energía y los transportes, apenas han experimentado cambios relevantes. Precisamente, la década 1995-2005, años en que tuvo lugar la introducción masiva de la telefonía móvil y la aplicación sistemática de los grandes cambios  en el área de informática e internet, fue cuando el aumento de la productividad experimentó, según los datos de Estados Unidos, un notable repunte. Sin embargo, los efectos de sus cambios se han agotado, de momento, y no se vislumbran nuevas oportunidades para abrir vías alternativas al crecimiento de la productividad. Éste es un elemento que les pido que recuerden porque lo vamos a retomar con posterioridad.

2.- Implicaciones de política económica.- Cuando llega la hora de las campañas electorales y los candidatos presentan sus programas, el objetivo manifiesto que todos pretenden alcanzar es mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. Cuando explican cómo van a conseguirlo, hablan de impuestos, de prestaciones sociales, de medidas de gasto público… Pero, ¿cuántas veces hablan de innovación tecnológica y de medidas para fomentarla? Raramente, suele ser ese un tema de debate o discusión… Lo paradójico es que, a largo plazo, ahí radica la vía principal para conseguir el objetivo proclamado como prioritario. La paradójica situación que se produce es digna de reflexión: desde el punto de vista social, las expectativas de los ciudadanos son de apoyar a opciones que ofrezcan soluciones para conseguir continuos aumentos del nivel de vida. Desde la política, se intenta ofrecer programas para satisfacer dichas aspiraciones pero, sorprendentemente, en la mayoría de los casos no se pone el énfasis en los elementos relevantes para ello.

La causa de ello es fácil de explicar. Por un lado, las medidas tendentes a favorecer la innovación tecnológica sólo dejan ver sus efectos a medio y largo plazo. Por otro lado, la aparición de innovaciones tecnológicas importantes que logran elevar sustancialmente el nivel de vida no se produce de forma uniforme sino de modo ostensiblemente irregular en el tiempo. Ello provoca que sea difícil determinar cuándo va a tener lugar la eclosión de nuevas tecnologías que puedan ser aplicadas a los procesos productivos con efectividad y, por tanto, resulta difícil e incierto hacer propaganda electoral de los éxitos que se puedan obtener.

La consecuencia de esta contradicción es que, en la agenda política, se discuten temas que no forman parte del núcleo de cuestiones esenciales para lograr los objetivos que los ciudadanos exigen y los partidos buscan cumplir, de forma que se van sucediendo medidas y planes económicos que no generan los resultados apetecidos. La insatisfacción con la clase política que muestran las sucesivas encuestas y sondeos en la mayor parte de los países occidentales está muy relacionada con la paradoja expuesta.

Quedémonos, por tanto, con dos ideas fundamentales:

1.- La importancia del cambio tecnológico para conseguir aumentos de los niveles de vida, vía crecimiento de la productividad.

2.- Desde finales de los 60, en Estados Unidos y Europa hay datos que señalan una clara tendencia al estancamiento de la productividad, hecho de que desembocaría en un estancamiento de los niveles de vida, lo cual entraría en oposición con las expectativas sociales dominantes.

Sin embargo, para resolver la contradicción hay que reconocer que los gobiernos no cayeron en la parálisis. Sí que adoptaron estrategias aunque, habitualmente, no las sometieron al escrutinio del debate público. Aunque no se trataban de medidas que fueran ocultadas, sí que, en buena parte, o contradecían las declaraciones públicas de los gobiernos, o evitaban ser debidamente expuestas en los programas electorales o planes económicos anunciados, o se eludía la explicación de las consecuencias que se iban a producir…

En la próxima entrada, seguiremos hablando del tema…


domingo, 18 de septiembre de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (y VII): RESUMEN

En las entradas anteriores, hemos planteado cuatro elementos que son imprescindibles para salir de la crisis actual, con independencia de que sea necesario implantar medidas adicionales para mejorar la productividad y eficiencia de nuestra estructura económica:

1.- Necesidad de hacer un profundo ajuste del gasto público, priorizando con contundencia las áreas de actuación. Para ello, habría que aplicar, en todas las Administraciones Públicas, la técnica presupuestaria conocida como PRESUPUESTO BASE CERO, que consiste en determinar con claridad cuáles son los objetivos para el interés general de cada programa de gasto público y, en función de dichos objetivos, eliminar los programas que no tengan objetivos definibles, los programas que se muestren ineficaces para alcanzar los objetivos fijados y los programas cuyos objetivos no se consideren prioritarios o relevantes. De este modo, en vez de adoptar reducciones del gasto indiscriminadas, lineales o de carácter meramente coyuntural, se centrarían las reducciones en aquellas partidas más ineficaces o de menor utilidad y se lograría adoptar una estructura de gasto público más racional y sensata. La reducción del déficit que esta medida implicaría, llevaría aparejada la liberación de los fondos que, actualmente, están destinados a cubrir dicho déficit, de modo que podrían ser destinados a financiar al sector privado y sus operaciones de inversión.

2.- Completar el proceso de saneamiento del sistema financiero.- A pesar de que el estallido de la crisis financiera tuvo lugar en 2008, a estas alturas no se ha terminado de abordar todo el saneamiento del sistema financiero español. Ello obstaculiza el normal desarrollo de los flujos de crédito y, en consecuencia, el proceso de recuperación económica. Para llevar a cabo dicho saneamiento, hemos defendido que, aparte de los fondos que determinadas entidades han podido captar en los mercados para proceder a su propio saneamiento, es necesario que, desde el Estado, se cree el denominado “banco malo” que aglutine los activos problemáticos de todo el sistema financiero que pudieran ser revendidos en la etapa de recuperación económica (básicamente, activos inmobiliarios). Adicionalmente, habría que cubrir las pérdidas latentes en todo el sistema financiero y que aún no han sido afloradas. Las cantidades que hemos calculado que serían necesarias para abordar dicha actuación serían de 117.089,54 millones de euros para la adquisición de activos problemáticos con las condiciones antes enunciadas y 141.687 millones de euros para la recapitalización de las entidades financieras. Simultáneamente, habría que destituir a los consejos de administración y a las cúpulas directivas de aquellas entidades financieras cuyo porcentaje de activos problemáticos supere un determinado nivel que se fije como razonable y habría que adoptar los mecanismos necesarios para que el sistema financiero no vuelva a generar una burbuja inmobiliaria tal como ha tenido lugar en el pasado (revisión de los procedimientos de cálculo de los valores de tasación, penalización de los préstamos hipotecarios con  importe superior al 80% del  valor de tasación o de duración superior a 25 años, limitación del volumen posible de titulizaciones a efectuar…).

sábado, 10 de septiembre de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (VI): CAMBIO DE MENTALIDAD.

Hasta ahora, nos hemos centrado en las medidas de política económica que habría que afrontar para salir de la situación de bloqueo actual. En esta entrada, vamos a cambiar la perspectiva del análisis.

Thomas Kuhn (1922-1996) fue un filósofo de la ciencia norteamericano que en su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962) introdujo el concepto de “paradigma”. Según el planteamiento de Kuhn, cada etapa de desarrollo científico se basaba en una serie de supuestos, conceptos e hipótesis de partida los cuales no eran cuestionados mientras que se lograran nuevos avances en el conocimiento de la realidad y nuevas aplicaciones prácticas a partir de los mismos. Cuando dicho proceso se ve paralizado o aparecen nuevos descubrimientos que obligan a replantearse las hipótesis iniciales, el antiguo paradigma es sustituido por un paradigma nuevo, que sigue vigente mientras que, a partir de su utilización, se sigan obteniendo resultados. El descubrimiento de la teoría heliocéntrica, la aparición de la mecánica newtoniana o la irrupción de la mecánica relativista de Einstein serían ejemplos de cambios de paradigmas en el mundo de la física. La Riqueza de las Naciones (1776) de Adam Smith, Teoría de la Eeconomía Política (1871) de W. S. Jevons y Principios de Economía Política (1871) de Carl Menger, o Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936) de John Maynard Keynes serían ejemplos de obras que marcaron un claro cambio de paradigma en el campo de la ciencia económica.

Pienso que el concepto de paradigma no sólo es aplicable al mundo científico sino que en muchos órdenes de la vida también representa nuestra forma de actuar frente a la realidad y sus cambios. Existe una serie de planteamientos que constituyen la base de nuestro comportamiento y que no nos cuestionamos en el día a día. Sólo cuando esos planteamientos dejan de sernos útiles (normalmente por una variación de las circunstancias de nuestro entorno), los cambiamos por otros que nos permitan obtener mejores resultados. Si, pese a todo, nos empeñamos en seguir sosteniendo un paradigma ineficaz, el fracaso será la única salida posible.

sábado, 3 de septiembre de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (V): PLAN DE CHOQUE.

En anteriores entradas del blog, hemos comentado que, aparte de una serie de medidas que habría que tomar en otros ámbitos (mercado laboral, política fiscal, sistema educativo, política de I+D…), para superar la crisis actual era absolutamente urgente y necesario afrontar dos tipos de medidas, centradas en un profundo ajuste del gasto público (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/05/remedios-para-una-crisis-i-el-gasto.html) y en la reestructuración y saneamiento definitivos del sistema financiero (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/07/remedios-para-una-crisis-iv-la.html).

Como también hemos indicado, la crisis que padecemos tiene un gran parecido con la experimentada por Japón desde principios de los 90, por lo que, a la luz de las circunstancias en que se desarrolló la misma, pueden obtenerse enseñanzas útiles sobre cómo afrontar los problemas actuales. En un informe del estratega del banco de inversiones japonés Nomura Richard Koo (http://csis.org/files/media/csis/events/090326_koo_presentation.pdf), al que ya hemos hecho referencia en anteriores ocasiones, se apuntaba al hecho de que en una crisis de sobreendeudamiento como fue aquella y como es esta que estamos viviendo, los agentes económicos priorizan minimizar su nivel de deuda, de forma que no afrontan nuevas operaciones de inversión. Ello realimenta el estancamiento económico y, a su vez, genera nuevas quiebras empresariales, nuevas operaciones fallidas en los bancos y nuevas interrupciones en el flujo normal de crédito, de forma que se origina un círculo vicioso del que no hay forma de escapar. Para romper dicho círculo, Richard Koo proponía la utilización por el Estado de estímulos fiscales que permitieran reactivar la demanda agregada y, con ella, la realización de operaciones por el sector privado:



GRAFICO RICHARD KOO SOBRE NECESIDAD ESTIMULO FISCAL


Fuente: Koo, Richard C. The Age of Balance Sheet Recessions: What Post-2008 U.S., Europe and China Can Learn from Japan 1990-2005


martes, 26 de julio de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (IV): LA REESTRUCTURACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO: LAS SALIDAS.

En nuestra última entrada, realizamos una estimación de la magnitud del problema a resolver en relación al sistema financiero español. Nuestro cálculo final fue que había que cubrir unas pérdidas aproximadas de 141.687 millones de euros y había que hacer líquidos unos activos en torno a 390.600 millones de euros. 

Hasta la fecha, en España se han adoptado dos mecanismos para hacer frente a estas dos contingencias. Para resolver de forma temporal la cuestión de la liquidez, se constituyó el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF). En consonancia con su naturaleza temporal, dicho fondo ha dejado ya de operar en la práctica, tal como pueden ver en su página web: http://www.fondoaaf.es/SP/Subastas.html. Para afrontar la cuestión de la solvencia, se constituyó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Como dijimos en la anterior entrada, está pendiente de concretar la actuación final del mismo, estando prevista las operaciones de capitalización de las entidades financieras con problemas para septiembre de este año. 

Si recordamos lo que se hizo en Estados Unidos (tal como explicamos en una entrada anterior: http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/05/remedios-para-una-crisis-ii-la.html), el proceso siguió un esquema diferente. En primer lugar, se optó por dar una solución definitiva al problema de la liquidez, creando un mercado para los activos problemáticos. Al crear dicho mercado, empezaron ya a existir precios reales (y no estimaciones) para determinar con exactitud las pérdidas existentes en el sistema financiero, con lo cual la capitalización de las entidades se podía realizar sobre una base cierta. En España, el proceso de capitalización no ha estado precedido de la fijación de precios de mercado para los activos ilíquidos, de modo que ello constituye un grave obstáculo para conseguir la confianza de los inversores. Adicionalmente, con el sistema adoptado en España, no se va a dotar de liquidez a los activos problemáticos por lo que va a ser complicado que, aun completado el proceso de capitalización a través del FROB, se reactive de modo apreciable el flujo de concesión de créditos. Y sin dicho flujo, la recuperación económica o no va a tener lugar o va a ser tímida y débil. 

Por lo tanto, las medidas para reestructurar el sistema financiero tienen que tener una doble vertiente: 

lunes, 13 de junio de 2011

REMEDIOS PARA UNA CRISIS (III): LA REESTRUCTURACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO: LAS CIFRAS.


Una vez que en la entrada anterior hemos explicado las opciones empleadas o meditadas para proceder a la reestructuración de sistemas financieros en crisis, vamos a ver ahora las cifras más importantes del sistema financiero español para poder proponer una solución coherente.

Lo primero que hay que tener en cuenta son las cifras de crédito que aparecen en los balances del conjunto de las entidades bancarias españolas. 

Vamos a ver el balance agregado que aparece en el último Informe de Estabilidad Financiera, del Banco de España (de mayo de 2011) y que corresponde a diciembre de 2010: 


BALANCE ENTIDADES DE DEPOSITO - ACTIVO
BALANCE ENTIDADES DE DEPOSITO - PASIVO