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sábado, 24 de marzo de 2012

LA SITUACIÓN DE LA ECONOMÍA DE EE.UU. (I)


En el mundo actual, todas las economías están, de manera irremediable, profundamente interrelacionadas. Por ello, tiene gran importancia conocer qué ocurre fuera de España para discernir cómo va a desenvolverse el entorno exterior. De este modo, en las próximas entradas, vamos a ir describiendo la situación de otras áreas económicas y vamos a analizar las posibles consecuencias de su previsible evolución en nuestra economía.



Como parece lógico, debemos empezar por la economía de los Estados Unidos. Y ello, por tres motivos:


1.- En primer lugar, la marcha de la economía más importante del mundo condiciona, inevitablemente, la evolución de las restantes economías por lo que parece obvio que es la primera que debemos observar.


2.- En segundo lugar, las políticas económicas seguidas en EE.UU. y sus resultados influyen de manera muy importante en las políticas económicas llevadas a cabo por otros países. Aunque el peso económico de, por ejemplo, China ha aumentado sustancialmente en las últimas décadas, el espíritu que rige su política económica apenas es atendido en Occidente para ser adoptado como guía y dicha atención no ha crecido a la par que el peso de la economía china.


3.- Finalmente, hay que tener en cuenta que 2012 es año electoral en Estados Unidos y se decide quién va a ser presidente en los próximos cuatro años. Debido al largo proceso electoral que tiene lugar, se vierten ríos de tinta (y, por supuesto, de imágenes) sobre las posibilidades del presidente en ejercicio para ser reelegido y quién va a ser el candidato del partido oponente y su capacidad para llegar a la Casa Blanca. Aunque se barajan centenares de argumentos y criterios para detectar quién va a ser el vencedor final, históricamente la marcha de la economía es fundamental para que el partido gobernante siga en el poder o no. La depresión del 29 determinó que el Partido Republicano perdiera la presidencia y la misma pasara al Partido Demócrata en la persona de Franklin Delano Roosevelt. La recesión de finales de los 50 fue esencial para que John Fitzgerald Kennedy recuperara la Casa Blanca para el Partido Demócrata en detrimento de un más experimentado Richard Nixon. La crisis del 73 (unida al caso Watergate) ayudó al triunfo de Jimmy Carter y el segundo zarpazo de la crisis del petróleo en el 78 propició su derrota a manos de Ronald Reagan. La crisis de 1991 provocó la inesperada derrota de George Bush (padre) -quien empezó la carrera presidencial como claro favorito tras la victoria norteamericana en la I Guerra del Golfo- a favor del relativamente desconocido Bill Clinton. Y la quiebra de Lehman Brothers determinó en 2008 un cambio en las encuestas a favor de Barack Obama, que ya no manifestaron ningún otro cambio de tendencia en el resto de campaña. Esta realidad se puede observar bastante claramente en el siguiente gráfico, donde se muestra las tasas de crecimiento del PIB de Estados Unidos en el período 1956-2010:








(Pulse sobre la imagen si quiere verla ampliada)

Fuente: U.S.Bureau of Economic Analysis

domingo, 4 de marzo de 2012

DINERO Y GOLES










En nuestra anterior entrada, analizamos la película Moneyball: Rompiendo las reglas y recalcamos la idea de la importancia de decidir qué gestión hay que realizar en una empresa u organización. Hay tipos de gestión que conducen al éxito y hay otros tipos que llevan al fracaso.


Esta aseveración es independiente del volumen de recursos disponibles. Es decir, se puede emplear un alto nivel de recursos y obtener resultados mediocres y se puede actuar con recursos muy restringidos y obtener logros apreciables.


En unas circunstancias de crisis como las actuales, es muy importante asumir la importancia de la gestión como factor estratégico. Como ya indicamos en una entrada anterior (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/09/remedios-para-una-crisis-vi-cambio-de.html), no es la pertenencia a un determinado sector lo que determina los resultados obtenidos por una empresa. Los estudios demuestran que existe mayor disparidad entre los resultados de las empresas de un mismo sector que entre los resultados medios de distintos sectores económicos.


Vamos a realizar un ejercicio sencillo (inspirado por el análisis realizado del film Moneyball) para demostrar la afirmación anterior  y obtener algunas conclusiones que nos puedan ser útiles en el día a día. Vamos a comparar los resultados de los clubes de la Primera División de la Liga Española de Fútbol con los presupuestos que manejan.


Al término de la 24ª jornada, la clasificación de la Liga BBVA era la siguiente:






Los presupuestos de los diferentes clubes, clasificados de mayor a menor cuantía, eran los siguientes: